En febrero de 2013, Pablo Mackenna vivió el episodio más duro e injusto de su vida. Fue acusado de supuesto abuso a una menor en el casino de Viña del Mar. El tema se trasformó en un escándalo mayor. Fue discutido fuertemente en todos los matinales y programas de farándula de la época.

En Bienvenidos, por ejemplo, abordaron la polémica dando tribuna en repetidas ocasiones a la mujer que realizó la acusación. Sin embargo, Mackenna fue sobreseído por el Tribunal de Garantía de Viña del Mar, el cual decidió cerrar definitivamente la investigación.

“Me interesa, como ser humano y como colega de Pablo, que sepa que, si se sintió aludido de manera equivocada y afectado, en lo personal y como programa, le pedimos mil disculpas. No fue la intención”, comentó Martín Cárcamo, animador de Bienvenidos, luego de saber la resolución de la justicia a favor de Mackenna.

Pero el poeta también estaba molesto con otra persona: Pamela Jiles. El trato que la periodista le dio al proceso judicial, como panelista de Intrusos, indignó a Mackenna. Cinco años después, la encaró.

Fue en el programa Llegó Tu Hora, de TVN, donde el escritor aprovechó su posición de panelista para encararla en pantalla. La tildó de “miserable” por sus comentarios:

Pablo Mackenna: “Has estado luminosa, has estado de una ternura inmensa, eres una seductora. Pero yo siento que hay cosas contradictorias en ti.

“Yo te respeto, porque has sido una luchadora que le ha puesto corazón y mucho coraje a luchas importantes. Por la memoria, por los sin moneda, por el abuso de los poderosos, porque la gente diga la verdad, por buscar la verdad…”

Pamela Jiles: “Qué irá a venir después de esto. Voy a tomar un poco de agua. Voy a tomar mi vaso”

Mackenna: “Porque la gente pida perdón y porque la gente repare. Todo eso te lo celebro”

Jiles: “Voy a prepararme”

Mackenna: “Pero siento que tú, en tu vida, muchas veces, en una dimensión bastante menos grave de lo que estoy hablando, te has convertido justamente, siendo que eres víctima, y representas a la víctima, te has convertido en victimaria.

“Has tenido una lengua muy acerada, quizás tan acerada como el cuervo odioso que se cuelga la (Paty) Maldonado. Has disparado a la bandada, has hecho acusaciones sin fundamento. Has hecho juicios sumarios, los más feos, aquellos donde has condenado gente sin darle la posibilidad de defenderse.

“Siento que lo has hecho muchas veces. Y tú dijiste antes que te equivocabas muchas veces y que sentías que te habías equivocado. Sin embargo, no te veo en el papel de pedir perdón aquellas veces que te has equivocado. ¿Por qué? ¿Por qué la víctima, sin darse cuenta, desde mi punto de vista, se termina a veces convirtiendo en victimaria? Cagando toda la onda de la noche”

Jiles: “Hagámosla corta poh, compañero”

Mackenna: “A ver…”

Jiles: “Te hago un regalo. Pido perdón por todas aquellas fallas que he tenido”

Mackenna: “¿Por todas qué?”

Jiles: “Aquellas fallas que he tenido. Pido perdón por todos los momentos en que no he sido justa, en que no he podido serlo. Pido perdón por todos esos momentos en que no he podido ver todo lo que quisiera.

“Pido perdón a quien yo pueda haber ofendido. Soy una abuela que ama a sus nietos y que tiene un profundo sentido de justicia. Y si yo he sido injusta, me arrepiento”

Gonzalo Ramírez: “¿Fuiste injusta con Pablo Mackenna?”

Mackenna: “Ya que estamos al aire, tú sientes que, por minutos, con respecto a cierta gente, en ciertos casos, por el vértigo, muchas veces de la televisión, del vivo, de ser este personaje, ¿les has hecho juicio sumario, o los has acusado de cosas que no necesariamente pudiste comprobar y luego escondiste la mano? ¿Sientes que sucede, o estás pidiendo perdón al aire?”

Jiles: “Mira, Pablo. Yo tengo muchas cosas, como todo el mundo, de las cuales arrepentirme en mi vida. Pero algo que nunca, ni por un minuto he hecho, y que nunca haré, es aprovechar el espacio de la televisión, que no me pertenece, que no le pertenece a ninguno de los que están aquí, que es un espacio público, para emprender venganzas personales.

“Jamás me lo he permitido. Nunca me lo permitiré. Cada vez que eso ocurrió, en mi presencia, yo manifesté públicamente mi desprecio por eso”

Mackenna: “Es que no he pensado que sea en venganza”

Jiles: “La televisión no es un espacio para venganzas personales. No lo es”

Mackenna: “No lo he planteado desde la venganza. Lo he planteado desde equivocarse, de hacer juicios con respecto a gente, situaciones, que de repente son cosas no probadas, y quedarse ahí, no reparar”

Ramírez: “Pablo, aprovechándome de tu franqueza, y el tiempo que llevamos trabajando, de una. ¿Tú te sentiste alguna vez injustamente acusado por Pamela Jiles? Para ir al callo”

Mackenna: “Bueno, yo lo viví, por ejemplo. A ti te conocía poco. Te había presentado un libro. Me pediste que te lo presentara, te sirvió en algún minuto. Hice una gran presentación, mejor que el libro.

“Y luego, cuando vino mi episodio en el casino, odioso, feo, muy doloroso, te lo digo sinceramente. Canal 13 se portó mal, por ejemplo, pero me pidieron perdón y asumieron la falta.

“Yo sentí que todo el mundo que comentó el tema, es fuerte la palabra, pero la más miserable fuiste tú. Y siento que, además, una vez que se aclaró, insististe y siento que son esas cosas que tú muchas veces has hecho y dejas correr”

Jiles: “Bueno, eso que tú estás diciendo es una acusación grave que tú tendrías que probarla, en primer lugar. En esa oportunidad, tú me llamaste por teléfono, me dijiste cuál era tú opinión, y yo te dije, privadamente, algo que hoy me siento que tengo el derecho de decirlo públicamente cuando tú intentas cobrarte una venganza personal”

Mackenna: “No es una venganza”

Jiles: “Utilizando el espacio televisivo, que está fuera de mis rangos éticos esa posibilidad. Lo que te dije es que yo siempre, siempre, como periodista, estaré obligada a darle espacio a ambas partes. No hice ningún juicio…”

Mackenna: “Es lo que hiciste”

Jiles: “No hice ningún juicio. Tú me acabas de decir que fui miserable. Yo lo que hice fue escuchar ambas partes. Y lo volvería a hacer mil veces, especialmente cuando la otra parte no es una cara pública, no es un rostro público, y quien tiene que dirimir esa situación no soy yo. Mi rol como periodista es que ambas partes tengan un espacio en los programas en donde yo participo y eso fue lo que hice. Y lo que te dije a ti”

Mackenna: “¿Tú sentiste que ambas partes no estaban representadas? La condena… Era un montaje, algo muy feo. La acusación era muy fea y tú lo relativizaste todo”

Jiles: “Yo no relativicé nada, Pablo. Lo que hice, insisto en que a mí no me parece lugar cobrarse venganzas personales en un programa de televisión, porque no es un espacio que me pertenece.

“A mí me parece que lo que yo hice, y que está, por lo demás, puesto en programas de televisión que están guardados en archivos, fue decir ‘bueno, acá hay un señor, que es rostro público, que está siendo acusado de esto’. Un rostro público al que yo le tengo aprecio.

“Me tocó defenderte en una situación que tuviste previamente, que tampoco la vamos a traer a colación. Y me parece que hay aquí una acusación gravísima, que atañe a un menor, y hay que escuchar a estas personas”

Ramírez: “Estamos en el tiempo. Gracias Pablo, gracias diputada”.

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