A veces el universo conspira para que pasen cosas tan curiosas como esta. Científicos han descubierto una «Tierra pi», un planeta del tamaño del nuestro situado a 185 años luz que gira alrededor de su estrella cada 3,14 días, en una órbita que recuerda a la constante matemática universal.

Los investigadores hallaron señales de la existencia del planeta en datos tomados en 2017 por la misión K2 del telescopio espacial Kepler de la NASA. El equipo analizó las señales, probando diferentes escenarios potenciales para su origen, y confirmó que probablemente se trataba de un exoplaneta en tránsito y no de otros fenómenos, como un sistema binario de dos estrellas en espiral.

Como un reloj

Entonces recurrieron a SPECULOOS, una red de telescopios terrestres en los dos hemisferios que busca mundos similares al nuestro alrededor de estrellas enanas ultra frías cercanas. Estas estrellas pequeñas y tenues ofrecen a los astrónomos una mejor oportunidad de detectar un planeta en órbita y caracterizar su atmósfera, ya que carecen del resplandor de las mucho más grandes y brillantes. De esta forma, confirmaron que se trataba de un planeta. Uno que todavía hoy parece estar dando vueltas a su estrella, con un período similar a pi, cada 3,14 días.

«El planeta se mueve como un reloj», dice Prajwal Niraula, del Departamento de Ciencias de la Tierra, Atmosféricas y Planetarias (EAPS) del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y autor principal del estudio.

Demasiado caliente

Etiquetado como K2-315b, este nuevo mundo tiene un radio de 0,95 el de la Tierra, por lo que es casi del mismo tamaño. Gira a una velocidad de 81 kilómetros por segundo alrededor de una estrella fría de baja masa que tiene aproximadamente una quinta parte del tamaño del Sol.

Si bien su masa aún no se ha determinado, los científicos sospechan que K2-315b es terrestre. Pero es probable que no sea habitable, ya que su órbita estrecha lo acerca lo suficiente a su estrella como para calentar su superficie hasta 176º C, perfecto para hornear un pastel en un horno.

«Esto sería demasiado caliente para ser habitable en el entendimiento común de la frase», dice Niraula, quien agrega que la emoción alrededor de este planeta extrasolar en particular, además de por sus asociaciones con la constante matemática pi, es que puede resultar un candidato prometedor para estudiar las características de su atmósfera con el futuro Telescopio Espacial James Webb (JWST). Además, sugiere que gracias a instrumentos como ese, «algún día podremos buscar planetas más pequeños, incluso tan pequeños como Marte».

La investigación, en «The Astronomical Journal».

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