Este viernes se conoció la noticia de que Kevin Garrido, condenado a 17 años de prisión por el llamado caso Bombas, fue asesinado en el penal de Santiago 1, donde estaba recluido desde 2016.

Según información entregada por Gendarmería, el joven habría sido agredido al interior del citado centro penitenciario en reiteradas oportunidades en el tórax y abdomen con un arma blanca lo cual habría provocado su muerte en en el propio centro penitenciario ingresando ya fallecido al Hospital Barros Luco, en la comuna de San Miguel.

Ante este hecho, salió a la luz un escrito que correspondería a Garrido y dado a conocer por Contrainfo, medio de connotación anarquista, donde relata su experiencia al interior del penal y las deplorables condiciones que deben enfrentar los reos, lo que hace habitual las riñas entre internos.

“Estoy en un módulo en el que, a diferencia del 33/34/35 y 11 (primerizos), se resiste una realidad de matar o morir, aunque desprecie demasiado mi existir humano tanto como a quienes lo reproducen. Un módulo donde hay al menos cinco presos asesinados a manos de otros presos. Un módulo que constantemente está siendo allanado por los carceleros y antimotines, un módulo que controlan los preso y no la autoridad”, relata.

Kevin Garrido continua su relato señalando que “he visto presos apuñalados, quemados con agua hirviendo, a otros que en una oscura escalera por la cual debes pasar por obligación sin saber quien es quien los han golpeado sin dejarlos subir a las celdas. He visto bajar tranquilamente la escalera por la mañana a un preso mientras otro le lanza un cuchillo al cuello. Como docenas de presos golpean y apuñalan a otro expulsándolo del módulo. He visto, y sin poder hacer nada, como carceleros golpean hasta aburrirse a otro preso, reflejándome en él por ya haber pasado por esas situaciones”.

“No es agradable ver que presos se asesinen entre sí, sabiendo que todos están en la misma situación carcelaria, que todos duermen donde mismo, que comen lo mismo y ‘comparten’ el mismo patio. Como tampoco es agradable tener que acudir a una cuchilla (porque peleas ‘a combo’ no existen) porque en el módulo hay problemas y con 200 presos en un mismo patio, no a todos les debes agradar, por más que no te lo digan”, detalló.

“Aquí no es solo estar encerrado y resistir eso, no. No estoy por un ‘chiste’ preso. Entre presos me he ganado el respeto que hoy tengo porque así lo he decidido. Nada de ‘buscar refugio’ en una iglesia aquí dentro. Ni un sometimiento ante nadie. Todo aquél párrafo espero sea una visualización más clara y directa de lo que es la cárcel o lo que a mi me ha tocado enfrentar. Y que cada prisionerx, esté donde esté, vive. Un día a día de Guerra en sus diferentes ámbitos carcelarios. El ánimo no decae completamente y la guerra sigue…”, consigna en parte de su testimonio.

La muerte de Kevin Garrido hizo que la comunidad anarquista hiciera un llamado a “una semana de agitación y propaganda” en su memoria, la cual se extenderá entre el 5 y el 12 de noviembre.

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