Cuando quedaban dos minutos para que terminara el partido el Estadio Nacional explotó. Universidad de Chile sellaba el triunfo por 2-1 con un gol de Sebastián Ubilla y La victoria, ante 30 mil hinchas presentes en el coliseo ñuñoino, representó más de una alegría en el conjunto azul.

Por un lado, el elenco dirigido por Ángel Guillermo Hoyos consiguió su tercera victoria consecutiva, entrando de lleno en la discusión por el título del Torneo de Clausura, colocándose a 4 puntos del líder Colo Colo. Además tuvieron que pasar dos años, desde abril de 2015, para que el conjunto laico consiguiera esa seguidilla de resultados positivos.

Y el gol, se trató de un fuerte desahogo para el artillero Sebastián Ubilla, después de casi un año de sequía, volvía a convertir y dejaba en el pasado una dura lesión. “Se te vienen a la mente todos los recuerdos de la lesión. Me caí y no descansé hasta poder volver. En el camarín me abracé con Gonzalo Espinoza y me puse a llorar. Luego vi a mi hijo y seguí llorando no podía parar, fue emocionante”, dijo al final de partido.

Desde que llegó al conjunto estudiantil, en 2012, las dolencias físicas han golpeado fuerte al “conejo”, evitando que el formado en Santiago Wanderers se pueda consolidar de manera definitiva. El último golpe fue a fines de abril del año pasado. En un partido ante Huachipato, sufrió una fractura de tibia y peroné que lo dejó fuera de las canchas por seis meses. Antes también había sufrido serias contusiones. Pero ahora el atacante de la U. de Chile quiere ganarse la confianza y ser una pieza clave en el esquema del técnico argentino.

Por Ignacio Soto Bascuñán