La misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) llegará mañana al país, encabezada por Roberto Cardarelli. El italiano, encargado de monitorear el cumplimiento del acuerdo entre el país y el organismo multilateral, estará en Buenos Aires durante una semana. Sus primeras reuniones serán con los funcionarios de la “línea” del ministerio de Hacienda, como Rodrigo Pena (secretario de Hacienda) y Miguel Braun (secretario de Política Económica), para terminar su visita con una charla con el ministro Nicolás Dujovne, según fuentes oficiales.

Mientras el FMI busca una oficina para instalarse, un despacho del Banco Central estará asignado en forma transitoria para el jamaiquino Trevor Alleyn, también como representante del organismo. Ese funcionario se quedará en el país por un lapso más prologando. El lugar físico que le asignaron es el que supo tener un anterior representante del FMI, que se fue del país cuando el ex presidente Néstor Kirchner decidió cancelar un préstamo del FMI y no estar bajo esa supervisión. Eso sucedió a fines de 2004.

Cardarelli también planea reuniones con representantes del arco opositor (en el pasado, estuvo con el senador Miguel Pichetto, el legislador Marcos Lavagna, además de consultores económicos) y empresarios. Forma parte de su agenda, al margen de los encuentros que tendrá con los miembros del Poder Ejecutivo.

El FMI ya supervisa las cuentas argentinas a través de intercambio de información, por lo que no se esperan sorpresas. De todas formas, su presencia física es para que se revisen datos en forma puntillosa. Forma parte de las condiciones de “monitoreo” a las que accedió el país cuando aceptó el préstamo de US$ 56.300 millones. La cesión de un despacho en el Central también estuvo en ese entendimiento, aunque se cree que es algo transitorio.

A Cardarelli y Alleyn los acompañan técnicos y especialistas, aunque en el Gobierno no detallaron cuántos integrantes tiene la comitiva. En Hacienda esperan que todo sea de “rutina”. El Gobierno dice estar cumpliendo con las pautas de reducción del gasto público comprometidas con el FMI. Los lineamientos principales pactados con el directorio del FMI se respetan, según sostienen en el Poder Ejecutivo. La política monetaria y el presupuesto de 2019 ya están dentro del radar de lo que el FMI conoce sobre el rumbo de la economía.

A fines de octubre, llegaron US$ 5.700 millones del FMI. En el último entendimiento entre el país y el
FMI, se estableció que el 88% de los US$ 56.300 millones de préstamo llegarán hasta septiembre de 2019.  En el primer acuerdo con el FMI, el 59% del dinero llegaba hasta ese mes, pero eran US$ 50.000 millones.

Por la asistencia del FMI, el Tesoro contará con una oferta mayor de dólares, de hasta US$ 13.400 millones en los próximos meses.  Hacienda estima que el año próximo arrancaría con un saldo de caja a favor de US$ 5.400 millones.

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