No podemos dejar pasar la columna de cuatro parlamentarios del Frente Amplio publicada el martes de esta semana en este medio. Sorprende la fragilidad de su memoria: acusan al Gobierno de tener un presupuesto que deja a Chile sin hacerse cargo de importantes desafíos, cuando lo cierto es que ellos son responsables del problema fiscal estructural que aqueja a Chile.

En la administración anterior, y con el importante apoyo del Frente Amplio, el país no solo implementó reformas que afectaron nuestro crecimiento económico (tributaria y laboral), sino también se embarcó en proyectos de alto costo y dudosa rentabilidad social.

En la misma línea, el Frente Amplio aparece ahora apoyando reformas al sistema de financiamiento universitario (fin del CAE) y previsionales (aumentar el reparto), que no hacen más que contribuir al atraso de algunos de los desafíos sociales más importantes que enfrenta el país. Así, la patudez es grande.

Ante este acomodadizo panorama, es necesario hacer un análisis más frío de las cifras del Presupuesto para el año 2019. Primero, impulsa de forma responsable los compromisos planteados en el Programa de Gobierno del Presidente Piñera. Respecto de las cifras más relevantes, se asigna un presupuesto total de los gastos de gobierno de más de 47 billones de pesos y que significa un aumento de 3,2% real respecto del año en curso. Esta variación se calcula como históricamente se ha hecho.

Segundo, este incremento presupuestario es responsable. Se alinea con el deber de mejorar las cuentas públicas y los equilibrios fiscales del país, algo necesario, dada la experiencia de la administración de la Nueva Mayoría.

Tercero, este presupuesto se hace cargo de la seguridad de nuestros compatriotas, mejorar la calidad de la educación en todos sus niveles, impulsar el crecimiento económico y el empleo, generar una red de clase media protegida y mejorar la calidad de vida principalmente de niños y adultos mayores. Todos, temas esenciales para que Chile continúe su progreso.

Finalmente, el compromiso plasmado con las regiones es indiscutible: la inversión pública crecerá un 2,7% respecto del año 2018 (excluyendo a la Región Metropolitana), y además presenta un crecimiento positivo en todas las regiones por primera vez desde 2015, pese a la incorporación de la nueva Región de Ñuble.

Con este Presupuesto presentado, el Gobierno se está haciendo cargo de forma proactiva y responsable de los problemas estructurales heredados del período anterior. Por ello, no solo llamo a mis colegas de extrema izquierda a recordar el rol que tuvieron en el complejo problema fiscal del cual esta administración se está haciendo cargo, sino también a ser más responsables en sus dichos

Carta al Mercurio de:

Javier Macaya
Leopoldo Pérez
Luciano Cruz-Coke

Jefes de Bancadas Diputados Chile Vamos