“El Ministerio de Educación ha tomado la decisión de comunicarle a la comunidad de la universidad, que se va a solicitar el decreto de revocación de reconocimiento oficial y de cancelación de la personalidad jurídica”, esta frase fue la que se escuchó el viernes desde el Mineduc cuando daban la información del cierre definitivo de la Universidad Arcis.

La situación que se vivió la semana pasada, hizo que Susana Giacamán, vocera de los estudiantes de la Universidad del Mar, recordara el año 2014 cuando se anunciaba el cierre de la Universidad del Mar, institución que también pasaba por una grave crisis financiera.

La historia de dificultades con la educación superior para Susana comenzó hace 16 años, fecha en la que ingresó a estudiar psicología a una universidad estatal, pero no pudo continuar al no tener recursos para pagar el crédito Corfo con el que financiaba la carrera.

Tras la primera deserción de convertirse en una profesional, Giacamán trabajó en varios lugares para poder pagar el crédito, y cuando completó la deuda decidió que era momento de volver a estudiar para seguir con su sueño.

“Me inscribí en el Instituto Iplacex para no endeudarme más, decisión que tomé porque siempre tenía que sopesar el prestigio versus la plata, así que empecé a estudiar Nutrición y dietética lo que me duró como unos cinco meses, cuando me encontré con la Universidad del Mar”, cuenta Susana.

Según relata la joven, mientras tenía clases en el Instituto Iplacex, llegaba gente de la Universidad del Mar a ofrecer continuidad de estudios, propuesta que le pareció más que conveniente al pensar que su título sería certificado por una universidad y no un instituto, por lo que optó por migrar hasta la sede de Maipú de la ahora extinta universidad.

“Al estar en un país arribista pensé “si salgo de una universidad lo es todo” (…) Me fui a la U. del Mar por la malla y me inspiraba confianza, o sea sabía que la educación de una universidad privada no era la mejor, pero era a lo que podía acceder. Cuando entré me di cuenta que las cosas no andaban bien”, recuerda.

La primera impresión de Susana, no se alejaba de la realidad con la que se encontraría ella y sus miles de compañeros en unos años más, al enterarse de los sueldos impagos de los profesores, la migración de compañeros y una grave crisis financiera que terminó por llevar a la quiebra a la institución.

En el 2010, la entonces estudiante de Nutrición comenzó a movilizarse junto a sus compañeros, para exigir que les aclararan el estado de la casa de estudios y les dieran soluciones, las que no han llegado hasta entonces.

“Quise tomar un cargo federativo porque ya estaba en 5º año y me faltaba sólo la tesis, además ya había hecho hasta las prácticas, tenía ya casi todo listo, sólo tenía que pedir una hora y presentarla el segundo semestre de 2012, pero nunca pude terminar”, sostiene.

Empezar desde cero en la Universidad Arcis

Tras el cierre de la U. del Mar, Susana siguió ligada al proyecto para intentar conseguir soluciones y reubicarse en otra institución, por lo que luego de investigar las otras casas de estudios que la podían recibir, decidió matricularse en la Universidad Arcis a empezar desde cero.

“Me guié por confiar en la investigación y fiscalización estatal, grave error porque el Estado no fiscaliza. Me metí a la Arcis confiando porque no era nombrada como una institución con problemas ni en riesgo de quiebra y también era accesible a mi bolsillo, pero me di cuenta que habían cosas muy similares a la del Mar con ese aire de caos”

Al poco tiempo de empezar a estudiar Administración Pública en la Universidad de las Artes y las Ciencias Sociales, la historia se volvió a repetir: los alumnos migraban, incertidumbre, asambleas espontáneas en los patios por alguna noticia que salía en la prensa, los profesores se quejaban por no tener sueldo, los administrativos cambiaban constantemente, la quiebra ya llegaba.

Luego de un mes de vivir esta situación, la aspirante a administradora pública optó por retirarse de la universidad, no quería volver a pasar por lo mismo.

“Decidí salir, porque tampoco podía seguir apostando económicamente para no terminar, no me podía dar ese lujo, quizás si hubiese tenido la plata lo habría hecho porque la carrera era maravillosa, pero la angustia y caos era completamente insano al momento de estudiar”, reflexiona.

Ahora, al enterarse que el Mineduc declaró el cierre de la U. Arcis, Giacamán expresa que no se equivocó al irse de la universidad, pero asegura que esta situación se seguirá repitiendo si no se toman las medidas correspondientes de parte de las autoridades.

“Esto es horrible y demuestra que no aprendieron nada, y va a seguir pasando porque no le han querido poner el cascabel al lucro, a nadie le interesa, las autoridades se tienen que hacer cargo y velar por los estudiantes y dejar de dar soluciones parche”

Si bien ya han pasado cerca de cinco años de su salida de la U. del Mar, es un tema que la mantiene unida. Ahora trabaja como secretaria en un estudio jurídico y ve las demandas con los compañeros de ese entonces en contra del Estado, para intentar detener las órdenes de embargo.

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