“Nos exigen metas y nos hacen sentir amenazados con el no pago de bonos de desempeño colectivo. Estamos peleando por cosas que todos los años están consideradas en el presupuesto. Entonces si este año te las están negando, ¿considerarías otra palabra que no sea amenaza?”.

Loreto Goeppinger es kinesióloga del único centro de salud de Curarrehue, que debe cuidar la salud de 8.600 personas. Se trata de una comuna que en lo alto de la cordillera cuenta con un 47,6% de su población sin servicios básicos y que es la novena con mayor índice de pobreza multidimencional en Chile.

Este jueves 12 de noviembre, la Asistencia Primaria de Salud (APS) -constituida por CESFAM, CECOSF, SAPU, CESAM, COSAM y UAPO- se fue a paro nacional luego de recibir la peor propuesta de presupuesto per cápita de los últimos diez años para 2021. En 2020 fue de $7.211 pesos para cubrir la salud de cada persona de cada comuna. La nueva oferta lo subiría a $7.373 pesos, cosa que ni siquiera se ajusta al alza anual del Indice de Precio al Consumo. Además, rompe el propio compromiso hecho por el gobierno después del estallido social, de subirlo a al menos $8.500 pesos. El paro ya cumple 10 días sin respuesta del Gobierno

“La gente no entiende que el per cápita es la plata que llega para poder trabajar: comprar medicamentos, insumos, sueldos, agua, luz, combustible. En comunas como Curarrehue es vital porque somos una comuna pobre y acá no llega la cantidad de plata que le llega a otras comunas como Pucón, que está al lado. Entonces la Muni no tiene plata para pasarle al departamento de salud. Vivimos del per cápita”, explica Loreto, quien también es presidenta de la Asociación de Funcionarios de la Salud Municipal (AFUSAM) local.

A esto se suma otro compromiso roto: el ministro Paris había prometido mantener los bonos de desempeño aunque no se cumplieran las metas planteadas antes de la pandemia. Ahora lo está negando, mientras las gratificaciones de 30% del sueldo de las enjuiciadas instituciones de Carabineros y Fuerzas Armadas no sufrieron modificación alguna.

Esta es la respuesta que recibieron los funcionarios y funcionarias después de nueve meses de trabajo exhausto en la peor crisis de salud de la historia contemporánea. Un número aproximado de 37.000 trabajadores de la salud han sido infectados de coronavirus en Chile hasta el 30 de septiembre, de acuerdo al primer informe de Minsal dedicado a los efectos de la pandemia en el gremio. Esto representa un 7,6% del total de los casos de contagio en el país en ese entonces (462.991 de acuerdo a fuentes oficiales). 72 de ellos han fallecido a causa del virus. La primera fue Lorena Duran, una funcionaria de Gorbea, al sur de La Araucanía, quien pereció después de un mes hospitalizada.

En la novena región, la Federación Regional Funcionarios Salud Municipalizada (Ferfusam) confirma que 161 funcionarios solo de APS se han contagiado del virus al 11 de noviembre y se han registrado amplios brotes infecciosos en el hospital de Angol, el de Victoria y el de Temuco, donde actualmente se está dando uno.

“Estamos en esta encrucijada porque la única manera que tiene la Confederación de Funcionarios de la Salud Municipal (Confusam) para luchar es el paro. Y el gobierno está acostumbrado al paro. Pero este año estamos en pandemia, o sea no sé que pretenden”, dice Goeppinger alarmada ante un paro que afectará sólo asuntos administrativos, para no comprometer la salud de los ciudadanos.