Se puede cocinar de múltiples formas y todas son fáciles. Es rico en proteínas, bajo en calorías, favorece la saciedad y aconsejan consumir hasta uno por día. Esas son sólo algunas de las condiciones que convierten al huevo en un aliado de la alimentación saludable.

El huevo es considerado una proteína de alta calidad: cada unidad aporta 6 gramos, lo que representa el 10% de la recomendación diaria de un adulto y el 30% de la de niñas y niños en edad escolar.

Las Guías Alimentarias para la Población Argentina recomiendan incluir hasta un huevo por día, especialmente. Una unidad aporta aproximadamente 190 mg de colesterol. Pese a que durante años se aconsejó reducir su ingesta -porque se lo vinculaba con el aumento del nivel de colesterol-, la evidencia actual apunta que el perfil de grasas del huevo es saludable: es muy bajo en grasas saturadas y no contiene grasas trans.

La clara contiene los 9 aminoácidos esenciales. Es, además, fuente de vitamina B12, que interviene en la formación de glóbulos rojos y de las células nerviosas. Una unidad aporta el 85% de la ingesta recomendada para un adulto. También aporta vitaminas A, D, E, otras del complejo B (Riboflavina, Niacina, Ácido pantoténico, Biotina, ácido fólico) y minerales como hierro, fósforo, zinc y selenio. Contiene antioxidantes y es bueno para la función visual.

Cómo determinar la frescura del huevo:

– Al sumergir el huevo crudo en una solución de agua con 10% de sal, este debería hundirse. Si el huevo flota significa que no es tan fresco o que las condiciones de conservación no fueron adecuadas.

– Al cascar el huevo, la yema debería quedar centrada y suspendida en la clara. A medida que pasa el tiempo, la clara pierde consistencia y eso hace que se desparrame en el plato. Si la yema también lo hace, el huevo es menos fresco.

– Una vez cocido, si el tamaño de la cámara de aire existente entre la clara y la yema es pequeña significa que el huevo es fresco.

En el hogar, se recomienda evitar dejar los huevos a temperatura ambiente o expuestos a la luz solar o a fuentes de calor, conservarlos en la heladera y retirarlos al momento de la preparación. No deben entrar en contacto con otros alimentos que puedan contaminarlos. Según el Código Alimentario Argentino, un huevo se considera fresco cuando no ha sido sometido a temperaturas inferiores a los 8ºC o cuando, mantenido a temperatura ambiente, no supera los 30 días de la fecha de postura.

El huevo es un ingrediente básico de varias recetas. Algunas preparaciones con huevo crudo pueden resultar peligrosas. Por eso se recomienda cocinar siempre hasta que la yema y la clara estén firmes, lo que se produce alrededor de 75ºC.

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