“Durante treinta años, y en esto todos somos responsables, todos tenemos que hacer autocrítica, se ha permitido que Carabineros de Chile, en general, se gobierne a sí mismo, se mande a sí mismo, haga lo que le parezca. Nada cambió en la gestión de las FF.AA. y Carabineros desde el retorno a la democracia”, acusó ayer -en Radio Duna- el senador PS José Miguel Insulza al calor de la crisis de la institución por el Caso Catrillanca, apurando así el debate de reponer un notorio control de la autoridad civil sobre una policía que parece mandarse sola.

El punto marcado por el ex ministro del Interior de Ricardo Lagos alude al trabajo y compromisos alcanzados por el Acuerdo Nacional por la Seguridad Pública impulsado, precisamente, por la administración Piñera, y que devino en un proyecto de ley que hoy se tramita en el Congreso. Sobre este texto se están volviendo las miradas y presión por apurar y acentuar los cambios ahí planteados.

“Ahí se planteó que Carabineros tenga una dependencia mucho más clara del Ministerio de Seguridad Pública y que la autoridad civil también responda por las cosas que Carabineros hace. Eso quedó pendiente porque al parecer no hubo acuerdo; ahora que está la ley en el Congreso debiéramos volver a discutirla”, ha remarcado el parlamentario PS.

Línea bastante similar a la que defiende su par PPD Felipe Harboe, quien recuerda a La Tercera PM que en dicha comisión presidencial “le pregunté al Presidente Piñera si estaba dispuesto para que lo esencial sea devolver el control estratégico de las policías; me dijo que estaba de acuerdo y que había que aumentar el control civil. Le dije que de eso dependerá el éxito o fracaso de esa mesa”.

El ex subsecretario del Interior gráfica que si “estuviese vigente esa ley, podría ocurrir que el gobierno tenga mayores responsabilidades políticas sobre estas partidas prespuestarias y la ejecución de las mismas”, en referencia a la polémica con el denominado “Comando Jungla”, que implicó en tecnología (las ahora tristemente célebres cámaras GoPro) y capacitación (la pasantía policial en Colombia).

Otra diferencia entre lo que rige hoy y lo que pasaría con una norma de ese tipo -según el senador- es que “en la formación policial, en la designación del personal que va formar a las policías participarán la institución y el Ministerio del Interior, pero también un equipo académico externo. Hoy, Carabineros elige a sus profesores, usualmente coroneles y generales en retiro. Hay excepciones de algunos civiles”.

Además, “el general director tendrá que hacer un plan estratégico plurianual de cuatro años que tiene que ser aprobado por el Ministro del Interior. Eso hoy no ocurre, ellos fijan sus estrategias y con suerte le informan al gobierno”.

Otro aspecto es que “se establece una ficha de ejecución del prespuesto, donde el gobierno evalúa trimestralmente el avance de ésta y podrá fiscalizar si el mérito de las inversiones es adecuado o no”. Y “el Ministerio del Interior tendrá mayor control operativo y facultades para -por ejemplo- participar del proceso de destinación de funcionarios, formación de determinados grupos, no va ser sólo una decisión institucional”.

Harboe, por último, recuerda que “nos demoramos cerca de 15 años en traspasar las policías desde Defensa a Interior. Entonces, los defensores de la autonomía policial en el Senado fueron Andrés Chadwick y Alberto Espina (quien además de ser ministro de Defensa ha sido profesor de Carabineros en la escuela institucional). Nosotros queríamos devolverle el control a los civiles y ellos no querían porque decían que queríamos politizar a Carabineros”.

Esta mañana trascendió que, a raíz de esta crisis, el gobierno ya tomó la decisión política de acelerar la tramitación de ese proyecto.

¿Al mando de un civil?

En esa comisión no se discutió abrir la la posibilidad de que Carabineros pueda quedar al mando de un civil. Lucía Dammert, cientista política experta en temas de seguridad, comenta que “control civil no significa que el nuevo jefe de Carabineros sea un civil, significa que el jefe actual de Carabineros que es el ministro del Interior tenga verdadero control sobre la institución”.

Coincide con Insulza en que eso no pasa hoy. “No es que se gobierne solo, es que el mundo civil, llámese los ministros del Interior, en general, no han sido lo suficientemente… tienen miles de otras tareas que hacer porque este es un ministerio político, que además tienen los temas de seguridad, los subsecretarios de Interior idem”.

Agrega que “al final, con el traspaso de Carabineros quedaron dos divisiones a cargo de las policías que están plagadas de oficiales policiales, que lo que son, son secretarias que firman las cosas que Carabineros afirma haber hecho, dicho o quiere hacer”.

En ese marco, Dammert explica que “no es que se está planteando una nueva orgánica ni que las policías van a tener un civil arriba, ya lo tienen. El tema es que efectivamente, hace muchos años, tal vez desde el 90′ en adelante y antes seguramente igual, los civiles no han usado las herramientas legales que ya existen para gobernarlos y no han cambiado aquellas barreras que existen para limitar la injerencia civil”

Por ejemplo, dice, “cómo se nombra General Director; que no se puede sacar a los oficiales si no es con sumario; que los civiles no pueden meterse en los temas de educación; que Carabineros que se despacha solo con las estrategias comunicacionales; que se despachan solo con sus respuestas a pedidos de transparencia. En ese sentido, me parece que es absolutamente necesario enfatizar la necesidad de un gobierno civil”.

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