Universidad de Chile perdió toda opción al título tras un deslucido empate sin goles contra Deportes Iquique en el Estadio Nacional. Los triunfos de la UC y la Universidad de Concepción estiraron los números y dejaron a los azules en la tercera posición, sin posibilidad alguna de obtener el trofeo mayor del fútbol chileno.

En el papel, era la U quien tenía la tarea más fácil porque enfrentaba a un Iquique que no se jugaba nada. Pero, a la postre, fue lo más complejo porque, al no tener presiones, los Dragones ejecutaron el libreto a la perfección. Llegaron cuatro veces a inquietar a Fernando de Paul y, quizás lo más importante, impidieron que los azules se propiciaran jugadas de riesgo en la primera etapa. Rodrigo Naranjo, espectador privilegiado de las acciones, tuvo que repeler apenas un tiro directo a portería en todo el partido.

Los iquiqueños avisaron a los seis minutos, con un zurdazo de Hans Salinas que De Paul contuvo en dos tiempos. Luego, vio pasar cerca de su arco los tiros de Rolón y Peñailillo, ambos elevados.

Los más cerca que estuvieron los azules fueron un par de posiciones de adelanto de Leiva y Arancibia. Muy poco para una escuadra con aspiraciones de ser campeona. El único festejo de la parcialidad de la U fue a los 32 minutos, cuando supieron que Miguel Pinto, ex arquero azul, le atajaba un penal a Luciano Aued y frustraba las aspiraciones del archirrival.

Pese a que en el Estadio Nacional las acciones comenzaron siete segundos antes que en San Carlos de Apoquindo o que en Concepción, el primer tiempo finalizó antes. Y el gol de José Pedro Fuenzalida encontró a la fanaticada azul en los trámites del entretiempo: yendo al baño o a comprar.

Una U sin claridad ofensiva

En el reinicio, sabiendo ya que cruzados y penquistas estaban en ventaja, la U se fue con todo. A esa altura, el Chuncho bajaba a la tercera posición y quedaba fuera de la lucha por el título. David Pizarro ingresó por Yerko Leiva y, siete minutos más tarde, Nicolás Guerra ingresó por Isaac Díaz.

La primera opción de los azules se produjo a los 10 minutos del segundo tiempo. Arancibia agarró un rebote cerca del área chica y la pelota fue a dar a las nubes tras un rebote en un iquiqueño. Se envalentonó la U, pero seguía carente de claridad.

Las aproximaciones fueron tibias. Remates elevados de Espinoza y Vaz, mientras que Rolón desperdició la más clara a los 68′, cuando fue incapaz de finalizar adecuadamente el contragolpe liderado por Bustamante.

A los 72′ comenzó un festival pirotécnico en la barra de la U y el juego fue interrumpido. Kudelka sacó a Arancibia y envió al campo a Leandro Benegas. No sirvió de mucho, porque la abulia en el ataque se mantuvo. Y, pese al permanente aliento de los 45 mil hinchas que llegaron a Ñuñoa, la historia no iba a cambiar. La luz de esperanza por lograr el título en una temporada tremendamente irregular se apagó con una pobre actuación ante Iquique, una de las más opacas de todo el torneo jugando en casa. Así era imposible.