Mañana empiezan a calentar los motores de la Cumbre de Líderes del G-20. Será el turno de las pruebas de ensayo con los ministros de Economía (de Hacienda o de Finanzas, depende de cada país) en las reuniones de lunes y martes. Nicolás Dujovne, ministro argentino, conducirá el debate final del documento que luego los líderes pulirán este viernes y sábado próximos. Recién ahí se conocerá la proclama final.

Pero antes será el turno de la economía. Y entre las figuras de peso del encuentro de mañana estará por ejemplo la del secretario del Tesoro, Steven Mnuchin. En cuanto a los temas, las miradas estarán puestas en la guerra comercial que enfrenta a EE.UU.-China y si los países acuerdan una declaración rechazando el proteccionismo como lo hacen hace 10 años o, si para evitar mayores roces, obvian la cuestión.

Otro tema sobre el cual los países buscarán consenso será el futuro del FMI, el organismo que aprobó este año dos stand by a Argentina y el mayor desembolso de su historia.

¿Qué pasa con el rol del FMI y el G-20?

De acuerdo a un cálculo técnico de la Unidad G-20-Ministerio de Hacienda que comparó los aportes efectivos de los gobiernos del G-20 al FMI, versus el de la fórmula que rige hoy, las economías emergentes del grupo están subrepresentadas en 6,5 puntos. Los desarrollados, por su parte, están sobrerepresentados por casi 8 puntos.

Hay miembros del FMI que buscan modificar esta fórmula de cuotas para que los países emergentes consigan más representación. Esta discusión pasará por Buenos Aires cuando los líderes discutan lo que se denomina ‘fortalecimiento de la gobernanza financiera’. La presidencia argentina del G-20 ha dicho en su documento inaugural que “procuraremos generar consenso sobre la conclusión, en 2019, de la 15° Revisión de Cuotas del FMI, incluida una nueva fórmula para el cálculo de las cuotas”.

El Fondo Monetario Internacional es una institución basada en participaciones. Y las cuotas son los componentes de la estructura financiera y de gobierno. El nivel que ostenta cada país miembro refleja su posición económica relativa en el mundo. Pero también qué cantidad máxima de recursos financieros está obligado a proporcionar, su número de votos en el Board y la cantidad de financiamiento al que puede acceder. Cada cinco años se hace una revisión y el año próximo vence el plazo de una de ellas. “Este será uno de los temas que se tratará también en Buenos Aires”, explicó hace unos días la representante argentina del canal de Finanzas, Laura Jaitman.

El G-20 y el FMI tienen un historia en común. Fue en 2009, en medio de la peor crisis del capitalismo financiero en ochenta años y que llevó a la economía global a una recesión, cuando Estados Unidos y Gran Bretaña acordaron dotar al FMI de más recursos para llevar adelante políticas expansivas. Su capacidad fuego pasó entonces de US$ 250.000 millones a un billón de dólares. También se pactó dar más relevancia dentro del organismo a los países en desarrollo. Argentina buscará dar continuidad a ello en esta presidencia.

¿De qué otros temas hablarán los líderes del mundo en Buenos Aires?

Cambio climático, futuro del trabajo y seguridad alimentaria, entre otros. “Desafortunadamente, y a pesar de su relevancia, los desafíos globales actuales no se perciben con la misma urgencia que las crisis financieras que dieron origen al G20”, comenta Julia Pomares, directora ejecutiva de Cippec y Co-Chair de T20 Argentina. “El cambio climático, la seguridad alimentaria, la distribución de los costos y beneficios del comercio y la tecnología, la desigualdad (incluyendo la inequidad de género) son desafíos globales que generan externalidades, cuyos efectos no se perciben en el corto plazo con la misma nitidez que una crisis financiera”.

¿Y para la Argentina? ¿Qué se juega en esta cumbre? “Que el país ejerza su presidencia bien -dice el ex vicecanciller Fernando Petrella-, que las reuniones sean francas, que la dinámica funcione y que procure lograr que algún tema que haya propuesta sea incluido en el documento final. Cuando usted es presidente de una comisión tiene que lograr que no haya ruptura de relaciones y se pueda dialogar. Ese es el éxito”.

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