Las observaciones en curso del Sistema Solar y otros avances tecnológicos pueden permitir el descubrimiento de signos de vida fuera de la Tierra en la próxima década o la siguiente.

Es la conclusión de David Clements, del Imperial College de Londres, que ha liderado un estudio sobre la Paradoja de Fermi aceptado para su publicación en el Journal of the British Interplanetary Society.

La Paradoja de Fermi es la aparente contradicción que hay entre las estimaciones que afirman que hay una alta probabilidad de que existan otras civilizaciones inteligentes en el universo observable, y la ausencia de evidencia de dichas civilizaciones.

En su estudio, Clements revisa lo que se cree que son los requisitos básicos para la vida, la historia de la vida en la Tierra, y aplicar finalmente este conocimiento a los sitios potenciales para la vida en nuestro propio Sistema Solar.

“Llegamos a la conclusión de que las necesidades de la vida, el agua líquida y las fuentes de energía, son de hecho bastante comunes en el Sistema Solar, pero la mayoría de los sitios potenciales se encuentran debajo de las superficies heladas de las lunas gigantes de gas”, afirma.

A juicio de Clements, si este es el caso en otras partes de la galaxia, la vida puede ser bastante común pero, incluso si la inteligencia se desarrolla, está esencialmente sellada en un entorno finito, incapaz de comunicarse con el mundo exterior.

En cuanto a cómo podría ser esa vida, dijo a Newsweek: “La vida inteligente bajo el hielo ciertamente sería muy diferente, pero no he visto ninguna evidencia de que sea imposible. De hecho, las capacidades de los pulpos son bastante sorprendentes. La tecnología en un entorno acuático, si se desarrolla, podría ser muy diferente de lo que conocemos”.

Al explicar cómo nos estamos acercando a la búsqueda de vida extraterrestre, dijo: “Hay una serie de misiones y instalaciones de observación que se avecinan en los próximos 10 a 20 años que aumentarán significativamente nuestra capacidad de detectar vida en otros lugares”. Hay misiones proyectadas a la luna de Júpiter Europa, y el lanzamiento del Telescopio James Webb, que permitirá a los científicos buscar señales de vida provenientes de planetas más allá de nuestro sistema solar.

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