Cuando se pasa la barrera de los treinta y cada vez se acerca un cumpleaños, afloran diversas frases como “Los años ya no pasan por mí”, “No me siento de mi edad”, o “Cumplir años es sólo un número, un trámite, que no evidencia mi actitud frente a la vida”. Expresiones que aumentan y se complementan con otras como “¡Por siempre joven!” o “Forever Young!”, a medida que se cambia de folio y, sobre todo, cuando se sobrepasa el medio siglo.

Sin embargo, dichas manifestaciones podrían tener asidero, ya que -según un estudio efectuado por investigadores de la Universidad Nacional de Seúl- la juventud cerebral no se vería reflejada por la edad real del individuo, sino que por su edad subjetiva. Los sujetos que se sienten más jóvenes suelen tener una vida más activa, física y mentalmente, impactando positivamente en la salud cerebral y dilatando el proceso de envejecimiento del cerebro.

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Investigación

El análisis, publicado por la revista científica “Frontiers in Aging Neuroscience”, requirió de la participación de 68 personas sanas, dentro de un rango de edad entre 59 y 84 años. Ocasión donde se examinó el volumen de materia gris en distintas regiones del cerebro mediante imágenes de resonancia magnética. Quienes indicaron sentirse más jóvenes de lo que señala su edad cronológica, mostraban mayor cantidad de materia gris en áreas claves del cerebro.

Del mismo modo, se aplicó una encuesta con diversos ítems para consultar sobre la percepción de la salud a nivel general, evaluar las capacidades cognitivas y preguntar si se percibían menores o mayores a su edad real. Quienes se sentían más jóvenes tuvieron mejores puntuaciones en los test de memoria, tenían menos posibilidades de presentar sintomatología vinculada a episodios depresivos y consideraban tener mejor salud.

El doctor Jeanyung Chey, quien formó parte del grupo responsable del estudio, sostuvo que el objetivo del sondeo fue investigar si la edad subjetiva impactaba de alguna forma en el envejecimiento del cuerpo o era solamente una actitud. “Hemos descubierto que la gente que se siente más joven posee las características estructurales de un cerebro más joven. Esta diferencia seguía siendo sólida aun cuando se tenían en cuenta otros factores como la personalidad, la salud subjetiva, los síntomas de depresión o las funciones cognitivas”, aseveró.

Conclusiones

  • El paso de los años afecta a cada persona de manera distinta. El vínculo que existiría entre la edad subjetiva y el envejecimiento cerebral derribaría la creencia que el envejecimiento es un proceso fijo en el que el cuerpo y mente cambian constantemente.
  • Los que se sienten más jóvenes serían más propensos a desarrollar una vida más activa, física y mentalmente.
  • Por otro lado, las personas que se sienten mayores deberían considerar cuidados especiales y controles de manera regular, teniendo como principal foco la salud mental. Lo anterior debido a que la pérdida de materia gris dificultaría las tareas cognitivas.

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