Hace dos semanas se encuentra desaparecida Paola Alvarado Cortez (34), quien fue vista por última vez en las cercanías de Curacautín, Región de La Araucanía.

Así lo denuncia Mitsy Orellana, quien era su compañera de trabajo. La desaparición ocurrió el 9 de noviembre y recién seis días después se tuvo la primera pista respecto de la suerte que la mujer pudo haber tenido. Edwin Aedo confesó haberla asesinado después de contactarla solicitándole sus servicios.

Sin embargo, y pese a que Aedo entregó a la justicia antecedentes que supuestamente permitirían ubicar el cuerpo de la mujer, este aún no ha sido encontrado.

Tras el fracaso de la búsqueda inicial en el Río Dillo, el Juzgado de Garantía de Curacautín determinó el allanamiento del fundo donde trabajaba el imputado. La propiedad, donde también trabajaría el hermano de Aedo. pertenece a un funcionario del Ejército en retiro.

Detalles de un crimen a sangre fría

“Él la golpeó con un palo, la apuñalo y degolló. Luego la arrojo al Río Dillo”, aseguró Mitsy a CHVNoticias.cl, aludiendo a los antecedentes que habrían recopilado los rescatistas que participan en la búsqueda.

Las declaraciones que el imputado entregó a los funcionarios a cargo de la búsqueda fueron contradictorias, puesto que expresó distintas narraciones en relación a la muerte de Paola. Por momentos dijo que la habría matado con una piedra, pero en otro momento afirmó que habrían sido solo puñaladas. Un relato ambiguo que no ayuda a esclarecer el caso.

Eduardo Cruz, uno de los rescatistas que participó en la búsqueda y que fue el primero en llegar a la zona, le consultó directamente a Aedo donde estaba la supuesta piedra. El capataz, sin embargo, no supo responderle con claridad. “Siempre sospeche de su versión. Era inconsecuente e inconsistente”, afirma.

Asimismo, el rescatista señaló que la búsqueda fue intensa por los caminos y por el Río Dillo, así como sus desembocaduras. “No encontramos nada, solo un celular que se deberá periciar, pero que lo más probable es que no pertenezca a la víctima. Al menos sus cercanos no lo reconocieron”, sostuvo.

La intervención de un vidente

Cesar Joao D’Oliveira es un vidente que ha participado en diversas búsquedas y es conocido en este tipo de investigaciones. Cuando llegó al Río Dillo, su primera percepción fue que la víctima no estaba ahí, sino que en otra parte, en un fundo. Además, aseguró que estaría enterrada.

El vidente también aconsejó que la búsqueda debía centrarse en el predio en que trabajaba el capataz.

/gap