En una entrevista a su diario afirmé que el señor Juan Carlos Muñoz tenía un evidente conflicto de interés por ser simultáneamente asesor del Ministerio de Transportes, socio de una empresa (SHIFT) que asesora a operadores del Transantiago y estar vinculado a un centro financiado por Volvo.

1. El señor Muñoz afirma que no es ni ha sido asesor del ex ministro Gómez-Lobo. Sin embargo, admite ser director de un centro que identifica oportunidades para mejorar el Transantiago, contratado por la Dirección de Transporte Público Metropolitano (DTPM), es decir, por el Ministerio de Transportes.

2. El señor Muñoz admite, sin más, ser director de otro centro financiado por Volvo, uno de los principales proveedores de buses en el mundo, empresa muy interesada en hacer negocios con los operadores del Transantiago.

3. El señor Muñoz admite ser “accionista minoritario” de la empresa SHIFT, que no tiene “actualmente contratos vigentes” con empresas de buses. Su respuesta es tramposa: Hasta diciembre de 2016, la página web de SHIFT incluía entre sus clientes a Metbus, actual operador del Transantiago.

Pero no solo eso. Agrego ahora que el señor Muñoz inició otro “emprendimiento” (Transituc) en cuya página web figuraban, hasta ayer lunes 20 de marzo, como clientes Subus y Redbus, ambos operadores del Transantiago.

El señor Muñoz (quien además ha sido designado por el actual gobierno como director de Metro) es un ejemplo de texto de conflicto de interés.

Ojalá siga el camino del ex ministro Gómez-Lobo.

Carta de Andrés Allamand al diario El Mercurio

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