El extenso bloqueo y paro portuario de Valparaíso, que cumplen 11 días, llevaron ayer a distintos sectores relacionados con el comercio exterior a levantar la voz. Esto, ya que al no vislumbrarse una pronta solución, el conflicto podría tener graves repercusiones en el inicio de la temporada de exportación de frutas.

Valparaíso es el principal puerto por donde sale la fruta chilena. Concentra el 56% de las exportaciones de este rubro, que por sus características requiere un rápido despacho. Además, los embarques que se envían a Estados Unidos deben cumplir con fechas máximas de arribo a los mercados locales.

El gerente de Empresa Portuaria Valparaíso, Gonzalo Davagnino, señaló que si en las actuales circunstancias el vecino puerto de San Antonio está concentrando la carga general y los cruceros, lo que tiene congestionada a esa ciudad, una eventual derivación de los embarques de fruta “generará una presión gigante que afectará gravemente el comercio exterior chileno”.

En tanto, el presidente de la Cámara Marítima y Portuaria de Chile (Camport), Daniel Fernández, dijo que “nos parece inaceptable que un grupo de personas esté bloqueando el comercio exterior de Chile y afectando la libertad de trabajo de otras personas. Es muy alto el costo de bloquear el puerto de Valparaíso, porque por esa vía se moviliza gran parte de las exportaciones e importaciones del país”.

Fernández indicó que el impacto económico de esta paralización se va a conocer recién cuando termine el bloqueo, se constate qué naves se han desviado a otros puertos, qué rutas se han cambiado y el volumen de exportaciones que “pierden” la nave de embarque. A la vez, cuál será el efecto sobre el comercio que recibe tardíamente los envíos de importación.

El subsecretario de Hacienda, Francisco Moreno, manifestó que el Gobierno lamenta que un grupo de trabajadores portuarios eventuales “haya tomado una decisión que nos parece del todo ilegítima, que dificulta que las empresas puedan cumplir con sus compromisos internacionales”. Hizo un llamado al diálogo y a la responsabilidad, “única manera de concluir hacia acuerdos que permitan poner fin a las paralizaciones”.

Desde el inicio del paro, 12 buques que iban a atracar en el Terminal 1 TPS derivaron a San Antonio, mientras que siete -entre ellos, los cruceros “Fram” y “Le Boréal”- siguieron igual rumbo cuando tenían programado atracar en el Terminal 2 TCVAL.

El aumento extra de carga en San Antonio obligó a adoptar medidas para solucionar la congestión. Aldo Signorelli, gerente de Puerto San Antonio (EPSA), señaló que “se está en una contingencia operacional no planificada, donde el sistema portuario ha recibido más de 500 camiones adicionales por día”. Se habilitaron 16 hectáreas de antepuerto para 4 mil vehículos de carga.

El presidente de la Corporación de Puertos del Cono Sur, que agrupa a los terminales y empresas que reciben cruceros, Sebastián Montero, llamó a buscar una rápida solución: “A quien corresponda, tiene que hacer la cirugía que sea necesaria para arreglar el problema, porque se está afectando la imagen del país, difícil de remontar”.

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