Al comienzo, Andrés Chadwick optó por seguir con su agenda, aunque la preocupación de su equipo se desató desde un primer momento. Eran las 9.45 de la mañana del lunes y el ministro del Interior había sufrido un duro percance en La Moneda: una caída en momentos en que se iba a dirigir, junto al presidente Sebastián Piñera, al Club de la Unión para participar en la inauguración de la X Semana de la Seguridad.

El golpe fue fuerte, y las huellas, evidentes. De hecho, los pantalones del ministro se rompieron con el impacto, y rápidamente su equipo debió conseguir un reemplazo. Pero Chadwick no detuvo sus actividades: estuvo junto a Piñera en el acto programado, y luego se reunió con los senadores José Miguel Insulza (PS), Felipe Harboe (PPD) y Jorge Pizarro (DC).

Fue después de esas actividades, sin embargo, cuando los colaboradores de Chadwick le insistieron al secretario de Estado que debía ir a ver un médico. Además de los golpes visibles, entre el equipo cercano había inquietud: no sabían si el ministro podía haber sufrido una contusión en la cabeza o si podía estar con otro tipo de lesiones.

Con toda esa preocupación, finalmente Chadwick concurrió al Hospital de Carabineros cerca de las 17 horas. El diagnóstico: una fractura en la mano derecha, una microfactura en la izquierda, un esguince de tobillo y contusiones múltiples. Por eso, el ministro quedó con muñequeras en ambas manos.

Y aún queda un punto que zanjar. Por el tipo de fractura, existe la posibilidad de que Chadwick deba someterse a una operación en la mano. Esto deberá ser resuelto por el secretario de Estado, aunque en su entorno no descartan que tome una segunda opinión antes de resolver.