Una pareja conduce tranquilamente por un camino de tierra. ¡Eduardo!, grita la mujer mientras ve cómo una furgoneta les impide el paso y se bajan dos encapuchados que se acercan al hombre y lo golpean. La imagen se va a negro y una voz dice: “Aunque se enfrente al más cruel de los secuestros… el amor jamás se entrega“. Así promocionó a principios de 2012 el canal de cable Studio Universal la emisión de “We have your husband”, película que narra el plagio al empresario mexicano Eduardo García Valseca. Aterradora historia de un típico rapto a la mexicana, basada en un caso real“, agregaba la publicidad.

García Valseca fue retenido en 2007 luego de ir a dejar a sus hijos al colegio junto a su esposa, Jayne Rager. El secuestro se llevó a cabo en San Miguel de Allende, una de las principales ciudades turísticas mexicanas, y se extendió por siete meses. Período en el que el empresario estuvo encerrado en un cajón de madera donde solo podía estar de pie o acostado. Además, sus captores amarraron sus pies y manos, le vendaron sus ojos y lo torturaron con música. Entre junio de 2007 y enero de 2008, García Valseca escuchó todos los días una sola canción que se repetía una y otra vez, y a un volumen excesivamente alto.

Los secuestradores también intentaron obtener información del empresario haciéndose pasar por víctimas de la banda criminal que estaban recluidas junto a él, incluso llegaron a dispararle en dos ocasiones a García Valseca por creer que estaba mintiendo. La banda criminal exigía un millonario rescata para dejar en libertad a la víctima.

Finalmente, García Valseca fue dejado en libertad el 24 de enero de 2008. Al volver con su familia había perdido la mitad del peso que tenía antes del plagio. Cuatro años después, su esposa escribiría el libro “We have your husband”, en el que contó cómo fue el secuestro del empresario y que ese mismo año sería llevado a la pantalla chica en una película de televisión producida por el canal Lifetime.

Nueve años después del secuestro, el empresario se enteró que quien habría encabezado la operación fue su amigo y socio “Ramón Guerra“, identidad que adoptó en México el ex frentista Raúl Escobar Pobleteprocesado en Chile como autor material del asesinato del senador Jaime Guzmán, y el secuestro de Cristián Edwards.

Esta semana, la Cancillería mexicana confirmó la extradición del “Comandante Emilio” para ser juzgado por la justicia chilena por la muerte del fundador de la Unión Demócrata Independiente.

“Desde que vi al tipo que me sacó del coche, le vi facha de que ese señor no era mexicano”

Mientras tres niños conversan y toman desayuno, una mujer mira por una ventana y ve cómo un hombre se acerca a su casa. Sonríe, mira hacia el suelo y sigue lavando la loza con una expresión de tristeza, pero al levantar de nuevo la cara su expresión cambia. Mira nueva a la ventana y dice: “es Eduardo”.

La mujer corre hacia el patio a encontrarse con el hombre que camina cojeando lentamente. Viste una buzo deportivo y su barba lleva meses sin afeitar. ¡Papá!, gritan los niños, mientras la familia se abraza y la cámara se aleja. “Los hombres que secuestraron y retuvieron a Eduardo Valseca nunca han sido identficados ni detenidos -señala un texto que indica el fin de ‘We have your husband’-. Poco después de ese día, los Valseca dejaron su rancho en Santa Natalia, México, su ciudad y su país natal al que tanto amaban. Nunca volverán a vivir allí”.

Si bien durante nueve años el empresario no supo la verdadera identidad de sus captores, siempre tuvo en claro algo: no se trataban de personas mexicanas. “Desde que vi al tipo que me sacó del coche, le vi facha de que ese señor no era mexicano y luego, en los escritos que me dictaban, querían hablar como mexicanos”, afirmó en una ocasión García Valseca, quien además señaló que “un día uno me dijo, en vez de te voy a partir la madre, como se dice en México, me dijo: ‘te voy a sacar la madre’”.

El empresario incluso relató que se dio cuenta de esto por la comida que sus captores le daban. “Le dije a la Policía que no me dieron de comer estilo mexicano. Ya sabe que en México la base de la dieta son tortillas y frijoles”, indicó la víctima que estaba segura que se trataba de que “era gente sofisticada, era gente que, definitivamente, son paramilitares o guerrilleros“. No se equivocaba.

Amigos y socios, el vínculo entre Raúl Escobar Poblete y el empresario mexicano

La detención de Raúl Escobar Poblete en mayo del año pasado por el secuestro de la estadounidense Nancy Kendall –a quien sus captores le cortaron un dedo, y en el también estaría involucrado otro ex frentista, Ricardo Palma Salamancano solo significó que se desmoronara la imagen que construyó durante una década en México como Ramón Alberto Guerra Valencia. “Lo ubicamos porque era una persona amable y en ocasiones sacaban a pasear a unos perros dóberman. Ahora la noticia nos ha caído de sorpresa porque no nos imaginábamos todo lo que se ha dicho de él”, señalaron vecinos de San Miguel de Allende luego de su arresto, quienes también indicaron que era un hombre tranquilo, que hacía yoga, jugaba fútbol y se dedicaba a la venta de bienes raíces.

Fue este último punto el que lo unió con Eduardo García Valseca. De hecho, según informó una fuente al medio mexicano El Financiero: “No eran simples conocidos, sí había una amistad entre ellos”. Vínculo que llegó a incluir la fundación de un colegio, en la que participaron la víctima y el victimario en conjunto a otros padres de familia,instalada en una propiedad del empresario.

Es por este motivo, que cuando el empresario se enteró de la detención del chileno exigió la devolución de su rescate. “Las autoridades de México tienen la obligación, si este señor fue, o quien haya sido, de regresar el dinero que me quitaron, que era dinero ahorrado para el futuro de mis hijos“, dijo García Valseca a mediados de julio del año pasado.

Sobre su relación con el ex frentista, la víctima del secuestro que duró siete meses señaló: “Mi hijo, el mayor, me dijo que él habló con este chileno varias veces; o sea, sí estaba totalmente metido dentro del grupo de San Miguel y tenían una vida normal como cualquier gente”. En otra ocasión el empresario señaló que “estos chilenos se mezclaron totalmente dentro de la sociedad de San Miguel“.

Incluso recordó la escuela que fundaron. “Este señor, específicamente el criminal que agarraron, al chileno, lo identifican que estuvo en la escuela que fundó mi mujer en Los Charcos, en San Miguel de Allende, y era parte del grupo de padres que estaba involucrado en la educación de los hijos

A diferencia del empresario, su esposa Jayne Rager no pudo alcanzar a saber la verdadtras el secuestro de su marido. La mujer estadounidense falleció un año después de escribir “We have your husband”, en 2012, víctima de un cáncer. “Los secuestradores (de Eduardo García Valseca) nunca fueron arrestados“, destacó el obituario que The Washington Post dedicó a la mujer de 45 años.