Era la 1.45 a.m. del lunes y algunas calles del centro de Portland parecían un campo de batalla. A los enfrentamientos entre la Policía del estado de Oregon y las personas que reclaman en contra del racismo desde hace varias semanas, se sumó la presencia de las fuerzas federales desplegadas por orden del presidente Donald Trump.

Pero en ese momento, una aparición cambió dramáticamente la escena. De un grupo de manifestantes que habían sido empujados por la policía hacia el cruce entre la Tercera Avenida y la calle Taylor emergió una mujer completamente desnuda. Solo llevaba una máscara que le tapaba la nariz y la boca, y un gorro en la cabeza.

Los agentes federales trataron de ahuyentarla con bolas de pimienta, pero no lo lograron (REUTERS/Nathan Howard)

Se paró sola, a unos 30 metros de una fila de agentes que la miraban del otro lado de la calle. Tras dar unos pasos, se acostó levantando los pies y haciendo poses de ballet. Luego se sentó con las piernas y los brazos extendidos.

“Todos parecían sorprendidos y un poco asombrados”, contó el fotógrafo Dave Killen, que estaba cubriendo las protestas para The Oregonian. Sus fotos y las de un colega independiente se difundieron rápidamente en las redes sociales. La protagonista, cuya identidad continúa siendo un misterio, fue apodada en las redes como “Atenea desnuda”.

La joven hizo algunas poses de ballet antes de levantarse (REUTERS/Nathan Howard)

Otro manifestante trató de protegerla, pero ella se negó (REUTERS/Nathan Howard)

Los oficiales le dispararon bolas de pimienta a sus pies, pero no llegaron a alcanzarla. Un manifestante corrió delante de ella para protegerla con un escudo casero, pero ella lo corrió. Pasaron diez minutos y los agentes se marcharon. Con ellos, se fue también la extraña mujer, según el relato de Killen.

El lunes había sido otra noche caliente en Portland, en la que algunas personas incendiaron la entrada de un edificio de juzgados, mientras agentes federales usaban gas lacrimógeno para dispersarlos. El fin de semana, las autoridades habían erigido grandes cercas alrededor del edificio en un esfuerzo por alejar a la multitud, que ha estado en las calles de Portland diariamente desde la muerte de George Floyd a manos de policías blancos en Minneapolis hace casi dos meses.

Los agentes federales desplegados en virtud de la nueva orden ejecutiva de la administración Trump para proteger los monumentos y edificios federales (REUTERS/Nathan Howard)

Los agentes federales junto a miembros de la policía local (REUTERS/Nathan Howard)

En un video difundido en internet se veía a los manifestantes derribando la cerca. Un comunicado de la policía de Portland informó que corrieron hacia el tribunal y fueron repelidos por agentes federales. Cientos de personas se congregaron desde el domingo por la noche hasta la madrugada del lunes y en un momento “docenas de individuos con escudos, cascos, máscaras de gas, paraguas, bates y palos de hockey se acercaron a las puertas” del tribunal hasta que los oficiales federales salieron y los dispersaron, detalló la policía de Portland.

Las fuerzas de seguridad trataron de repeler a los manifestantes con gas lacrimógeno (REUTERS/Nathan Howard)

La violencia ocurre mientras líderes locales y estatales expresaron su enojo por la presencia de los agentes federales, diciendo que las protestas de la ciudad habían comenzado a disminuir justo cuando estos comenzaron a actuar en Portland. El alcalde demócrata Ted Wheeler dijo al programa “State of the Union” de la cadena CNN: “No queremos aquí a los oficiales federales, no les pedimos que vinieran. De hecho, queremos que se vayan”.

Líderes en el Congreso dijeron el domingo que estaban “alarmados” por las tácticas de la administración del presidente Trump contra los manifestantes en Portland y otras ciudades, incluida Washington, D.C. e hicieron un llamado a los inspectores federales para que investiguen. Pero nadie parece disuadir al mandatario.

“Vamos a tener más fuerzas de seguridad federales. En Portland han hecho un trabajo fantástico”, Trump a la prensa, al margen de un encuentro con congresistas en la Casa Blanca. “En tres días han puesto a un montón de anarquistas en la cárcel”, añadió.

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