El ISP autorizó ayer, en votación unánime, el uso de la vacuna Pfizer en Chile para mayores de 16 años. Esto, en términos simples, implica que el país podrá dar inicio al proceso de inoculación en la última semana de diciembre, poniendo en marcha un acuerdo que contempla adquirir inyecciones para cerca de 15 millones de personas, según anunció ayer el Presidente Sebastián Piñera.

De acuerdo al Mandatario, serán cerca de 20.000 las dosis que arribarán a Chile en un primer envío -que ocurriría a fines de la próxima semana-, lo que implica la inoculación de unas 10.000 personas, debido a que se trata de una vacuna de dos dosis (con 21 días de diferencia entre la primera y segunda inoculación).

“Hoy hemos recibido la confirmación del Laboratorio Pfizer-Biontech, que durante este mes de diciembre aterrizará en Chile el avión con las primeras 20 mil dosis de vacunas, lo que nos permitirá empezar a vacunar de inmediato”, señaló el jefe de Estado.

Piñera precisó que el siguiente envío de vacunas llegará en enero y que con el correr de los meses se logrará inmunizar a la mayoría de la población objetivo.

El Gobierno ya ha hecho algunas definiciones respecto al proceso de vacunación, advirtiendo eso sí, que no se logrará la inoculación del 80% de la población antes del 30 de junio del 2021. ¿Tendrá entonces esta primera fase un efecto significativo en la evolución de la pandemia en los próximos meses?

La vacuna Pfizer: ¿y los asintomáticos?

Los estudios indican que la vacuna Pfizer logra el 95% de eficacia a partir del vigésimo octavo día después de la primera dosis. “Su eficacia fue constante, según la edad, el género, la raza y la etnia”, y la “eficacia observada en adultos mayores de 65 años fue superior al 94%”, indicaron desde la compañía el pasado 18 de noviembre.

Pese a este resultado alentador, expertos han sugerido que aún existen algunas dudas sobre el comportamiento de la inyección. El doctor Anthony Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos, explicó que el criterio sobre el que se determinó el 95% de eficacia fue la prevención de la enfermedad clínicamente reconocible, la enfermedad sintomática. El criterio de valoración secundario fue la protección contra una enfermedad grave que requiriera intervención hospitalaria”. Las dudas que se instalan, según Fauci son: “¿protege contra infecciones? y si está infectado, ¿hace que la carga viral sea tan baja que no se la está transmitiendo a nadie?”.

El doctor Juan Carlos Said, médico cirujano de la Universidad Católica e internista en el Hospital Sótero del Río, aclara a Emol que “en el fondo, los estudios evalúan la prevención de la enfermedad, pero todavía no sabemos si alguien puede estar vacunado, pero tener una infección asintomática y poder transmitir la enfermedad. Eso no se ha medido en los estudios y no lo sabemos. No digo que necesariamente pueda contagiar, pero es una de las posibilidades”.

Por su parte, el doctor Flavio Salazar, Vicerrector de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile entrega una visión más optimista, planteando que “en general, las vacunas evitan el proceso infeccioso, lo que corta fuertemente las posibilidades de contagio, y más allá de que hay que esperar un tiempo para estar libre de la posibilidad de enfermarse, en general el efecto es quedar inmune. Creo que pensar que las personas van a seguir siendo contagiantes, los asintomáticos, creo que no tiene mucho asidero en la historia de las vacunas”.

Criterios de vacunación: Quiénes y dónde la recibirían primero

La gratuidad de la vacuna y el acceso “universal y equitativo” son parte de los criterios que maneja el Gobierno. La primera definición ya la ha comunicado en reiteradas oportunidades el ministro de Salud, Enrique Paris, mientras la segunda es parte de la sugerencia que ha hecho el Comité Asesor en Vacunas y Estrategias de Inmunización (Cavei) al Minsal.

Un documento elaborado por este consejo este mes de diciembre, detalla que en vista de que la producción de las vacunas será limitada, es necesario priorizar el acceso en la población. “Para esta recomendación, los criterios aplicados a la priorización de grupos objetivo de vacunar contra SARS-CoV-2 son el de preservar la respuesta sanitaria, maximizar beneficios individuales y colectivos, reducir la morbilidad y mortalidad por covid-19, y restablecer y mantener funciones del Estado y actividades, y servicios sociales esenciales”, detalla el documento.

A esto se suman las palabras de ayer del Presidente Piñera, quien adelantó que habrá tres grupos prioritarios, quienes recibirán primero la vacuna: funcionarios de la salud que trabajan combatiendo el coronavirus; adultos mayores, principalmente de centros de larga estadía; y personas con enfermedades crónicas.

El Gobierno también ha definido que la campaña de vacunación tendrá lugar en zonas fuertemente pobladas y que tengan brotes activos de covid-19. Bajo ese criterio, serán las regiones Metropolitana, Biobío, La Araucanía y Magallanes las que concentrarán el proceso.

Efectos en las cifras: “Son muy pocas dosis”

¿Cómo incidirá en las cifras de contagio este primer proceso de vacunación? El doctor Flavio Salazar plantea que “son pocas dosis las que van a llegar a Chile, entonces con esas personas que se vacunen, no va a cambiar el curso de la pandemia. Pero si se hace de manera adecuada, como vacunar a la ‘primera línea’, al personal de la salud o que atiende público, eso protege que se pueda abordar de una manera adecuada una segunda ola”.

En definitiva, explica el doctor, si se contagia el personal de la salud “nos quedamos sin que nadie nos pueda atender, por lo que ese será el primer efecto, proteger al personal de la salud que está atendiendo a pacientes con covid, pero no va a funcionar ante una segunda ola, de todas maneras, porque eso requiere más vacunas, más dosis, y eso va a requerir varios meses”, destacó.

Por su parte, el doctor Michel Serri, infectólogo de la Clínica Dávila, explica que finalmente la idea de vacunar al personal de salud “no es para disminuir los casos, es puntualmente para hacer una parte más logística, porque sin que ellos puedan trabajar, el colapso de hospitales es peor”.

El especialista también destaca que “cuando logremos tener una capacidad de vacunación superior al 80%, lo más probable que la infección va a estar más controlada a nivel de circulación de virus”.

Consultado Salazar por si será posible observar algún cambio significativo en las cifras en los próximos meses, tras el proceso de vacunación a las 10 mil personas, Salazar destaca que no la habrá.

“Lo que sí pasará es que mejora la capacidad del sistema de salud para poder atender a las personas en una nueva ola, pero no, no tiene impacto en disminuir la tasa de contagio o el riesgo, mientras no haya un número más grande de vacunados”. Por eso, enfatiza en que las medidas de contención seguirán estando vigente por un largo tiempo, es decir: cuarentenas, distanciamiento físico, lavado de manos y uso de mascarilla.

“Pasado el segundo semestre, recién vamos a poder pensar que va a estar controlada la pandemia, estamos en la parte más peligrosa ahora, porque la vacuna no tiene un efecto inmediato”, zanjó.

/psg