Pese a la crisis por la pandemia del covid-19, en Corea del Sur decidieron no renunciar a una de sus tradiciones. Se trata del denominado Festival del Barro de Boryeiong, el más famoso de ese país asiático y, que al contrario de lo que ha ocurrido en otras partes del mundo con diversos eventos, no fue suspendido.

Este inusual encuentro atrae desde 1998 cada año a gente de todo el planeta a la serena  ciudad de Boryeong, que con apenas cien mil habitantes está ubicada en la costa oeste sudcorena, 130 kilómetros al sur de la capital Seúl.

La novedad es que este año el Festival del Barro se amolda al coronavirus, por eso el evento va a ser transmitido en línea y además el barro está en las casas.

Claro, pues para evitar el peligro de contagio por la cercanía entre las personas se decidió que los que quieran monten un espacio en su hogar para hacer su propio Festival del Barro.

Muchas familias han ocupado pequeñas piscinas inflables que llenan con lodo para que, por ejemplo, los niños disfruten al tiempo que miran la transmisión del evento.

Así es que como no es posible gozar del barro en la playa con miles de personas, decenas de toboganes y toneladas de barro, surgió esta novedosa alternativa.

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