La realización del G20 en la Argentina, en el que participaron los principales actores económicos del mundo, disparó la inquietud acerca del impacto real de la Cumbre sobre la economía local.

En este sentido, los economistas consideran que, si bien existe un impacto positivo que vendría por el lado de las nuevas inversiones anunciadas y el apoyo político recibido por el Gobierno, el mega evento no redundará en beneficios concretos sobre las variables macroeconómicas, en el corto plazo.

El economista Pablo Goldin, de la consultora Macroview, resume una idea compartida por sus colegas: “Más alla de los acuerdos alcanzados y de las lineas de financiamiento que se habilitaron en la Cumbre, el apoyo más concreto logrado por la Argentina fue el acuerdo por el desembolso de los U$S57 mil millones con el FMI”.

“Seguramente, el hecho de ser el anfitrión de la reunión global, contribuyó al otorgamiento de ese crédito, que resultó el paraguas financiero para tratar de encauzar una situación que era muy difícil”, señaló.

Según Fausto Spotorno, economista del estudio Ferreres&Asociados, “en el corto plazo no hay impacto. Pero sí, en el mediano o largo plazo, dado que la flexibilización del Mercosur, le permitirá al país negociar otro tipo de acuerdos de libre comercio que hasta ahora, la Argentina no podía hacer. En especial, cuando asuma en Brasil, el futuro presidente electo Jair Bolsonaro.

“A nivel global, según el analista, la tensión entre China y EEUU, también tendrá una repercusión en la medida en que el gigante asiatico demande menos commodities (las trabas perjudican más a China que a EEUU) que salen de la Argentina y de la región”, indicó Spotorno.

Finalmente, “existe un impacto más real si hay apoyo del BID o del Banco Mundial, porque una de las posibilidades es obtener financiamiento para los proyectos de PPP. (Participación Publica y Privada)”, señaló.

Marcelo Elizondo, de la consultora DNI, advierte sobre un impacto directo de la Cumbre, más vinculado al financiamiento de inversiones de EEUU y de China, especialmente en infraestructura y energia.

“Esos créditos traerán beneficios, como nuevas fuentes de trabajo, provedores y pagos al Estado por el derecho de hacer obras”, dijo. Por otro lado, habrá un impacto indirecto para las pymes que se benefician con esa reactivación y que generan un mejor ambiente de negocios. Por caso la ampliación de China a un swap de monedas (intercambio), en U$S8 mil millones, redundaría en menor turbulencia cambiaria e inestabilidad financiera”, opinó.

También Ramiro Castiñeira, de Econométrica, el impacto positivo de la megareunión que se desarrolló este fin de semana, fue “la nueva intención de la Argentina de abrirse al mundo, y no encerrarse en un camino equivocado, de aislamiento”.

Según un estudio del CEPA, “la Argentina tuvo centralidad en el encuentro del G20 sólo por su carácter de anfitrión, ya que las decisiones adoptadas en el marco del encuentro no tendrán incidencia sobre el desarrollo de las políticas económicas locales, diseñadas y controladas por el FMI mediante un severo ajuste fiscal”.

Para el analista Luis Palma Cané, “el principal logro del G20 fue mediático: “colocar a nuestro país por 48 hs en el candelero mundial. En lo económico de la reunión en si misma no ha tenido impacto alguno, más allá de algunas frases lavadas en la Declaración Final”, opinó.

“Lo positivo, sin duda, fueron las reuniones bilaterales que mantuvo el Presidente Macri. En ellas, tuvo oportunidad de explicar el camino a recorrer en materia económica y la necesidad imperiosa de contar con financiamiento externo para las inversiones necesarias a realizar ( especialmente en infraestructura). Los resultados concretos se verán en los próximos meses”. Y también mencionó la posibilidad de un próximo ingreso a la OCDE, “tema que seguramente se repitió en todas las reuniones bilaterales que tuvo el presidente Macri con los países miembros de dicha organización”, comentó el economista.

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