El avance sostenido de la pandemia del covid-19 inquieta en Uruguay. El país se convirtió en un caso de éxito y modelo para la región en el combate contra el coronavirus, sin cuarentena obligatoria, con clases presenciales para chicos y adolescentes, responsabilidad social y pocos casos activos.

Pero la situación empezó a complicarse. Aunque Uruguay parecía que iba a sortear la pandemia sin problemas y que todo el aumento de infraestructura sanitaria quedaría solo como un seguro sin usar, en las dos últimas semanas el país sufrió un rebrote de contagios que genera alerta en las autoridades y expertos.

El gobierno de Luis Lacalle Pou está convencido de que ahora la propagación del virus no podrá ser frenada con facilidad. “Razonablemente tenemos que pensar que la cantidad de casos seguirá en aumento”, dijo esta semana el ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, que envió un mensaje duro a la sociedad.

Las proyecciones indican que los contagios seguirán en aumento en diciembre, por ser un mes de reuniones y despedidas, y en enero, en el que hay mayor movilidad por las vacaciones, con encuentros familiares y de amigos, en los que muy pocos usan mascarillas.

Las autoridades sanitarias tratan de sumar voluntarios para las tareas de rastreo de contactos de contagiados, pero eso comienza a hacerse cada vez más difícil. Y si faltaba algo para asegurar que habrá fronteras cerradas en la temporada de verano, el rebrote ha dado más fuerza aún a la medida del gobierno. Uruguay extremará controles para evitar una mayor movilidad en los pasos fronterizos.

En junio se había llegado a solo 12 casos activos de Covid-19 en todo el país y había confianza en haber vencido a la pandemia o de, al menos, tenerla controlada. Luego hubo altos y bajos, y con seguimiento estricto de cada caso y sus vínculos, el plan fue efectivo. Pero en las últimas dos semanas los contagios se multiplicaron y la cantidad de casos activos se aproxima al millar, y con tendencia ascendente.

El presidente mantiene su decisión de no prohibir a la gente que se mueva libremente, pero también de reforzar el mensaje de “responsabilidad” individual y colectiva. “Si nos cuidamos entre todos, esta convivencia no tiene por qué tener marcha atrás”, dijo Lacalle Pou, que recordó que “reducir la movilidad social” afecta a la economía, el empleo y a las familias.

Esos comentarios fueron hechos luego de una reunión con los encargados de rastrear los hilos epidemiológicos. “Están haciendo un esfuerzo enorme, trabajando también durante la noche”, añadió Lacalle Pou. Ese trabajo es con llamadas a cada persona que tuvo contacto con un contagiado, para que se mantenga aislado y se haga un test.

Selección contagiada y test realizados

El impacto de esta semana fue con media selección de fútbol contagiada, lo que se dio luego del viaje a Colombia y también después de que se divulgaran fotos polémicas, en las que se veía a los jugadores en un asado en grupo sin resguardos.

El ministro de Salud criticó las medidas sanitarias tomadas por la selección uruguaya y calificó de “descuidos” los actos de los futbolistas.

El ingreso del virus fue principalmente por pasos terrestres y en menor medida por quienes llegaron al país en avión, como los deportistas. Los focos se dieron en vínculos de ciudades binacionales con Brasil, en una residencia de ancianos, tres colegios, un laboratorio, dos templos religiosos y varios clubes deportivos. En un equipo de fútbol de segunda división hubo más de 30 contagiados y en la selección llegaron a 15 en pocas horas.

Para un país de 3,5 millones de personas, hubo una cantidad importante de tests. Los 100 nuevos casos detectados anteayer surgieron de 4.739 análisis. Desde que se declaró la emergencia, se procesaron 390.704 tests, con 4.477 personas contagiadas, de las cuales 3.547 se recuperaron y 69 murieron. Ahora hay 861 casos activos. De esos, nueve están en Terapia Intensiva y uno en cuidados intermedios. Más de la mitad de casos está en Montevideo.

Una de las decisiones del gobierno que fue elogiada por todo el sistema político fue la conformación de dos grupos de expertos, uno para la gestión de la crisis y otro para la conducción de vuelta a la “nueva normalidad”.

Uno de los científicos que aconseja al presidente, Rafael Radi, especialista en biomedicina y presidente de la Academia Nacional de Ciencias, dijo a La Nación que la mayor propagación se dio por “una mayor movilidad, con aumento de los contactos, y algunos eventos en los que hubo escasa protección y fueron extendidos en el tiempo, en un marco de aumento de contactos sin apego a todas las medidas de mitigación, como compartir mate”.

Radi calificó la situación como de “control relativo” con refuerzo de “sistemas de test y rastreo para impedir la propagación comunitaria intensa y sostenida” y “tratando de reforzar las medidas que involucran un adecuado comportamiento social”. El experto transmitió preocupación por la temporada de verano: “Los riesgos fueron verificados en Europa; fiestas, compartir bebidas y actividades en lugares interiores durante largo tiempo”.

El médico Jorge Facal, director de la Clínica Médica del Hospital Maciel, fue uno de los primeros médicos en atender casos de covid-19 en marzo. “La gente se fatiga de estar encerrada, de cuidarse, y eso complica porque facilita el contagio”, dijo, preocupado porque la mayor cantidad de casos activos dificulta el seguimiento epidemiológico. “Surgió una buena iniciativa de sumar a estudiantes de medicina, médicos jubilados, para las tareas de rastreo”.

Por su parte, el ex presidente de la Academia Nacional de Medicina Henry Cohen señaló que “a la gente le cuesta motivarse para llevar adelante las medidas” y no toma en cuenta que a Uruguay le “ha ido muy bien”, por lo que destaca la importancia de “volver a motivar a la gente, reconocerles el esfuerzo, volverlos parte de la solución y no del problema”.

El sindicalista más popular del país, Richard Read, propuso que se armen “brigadas del Ministerio de Salud y de las intendencias” para “salir a las calles para alertar, informar y concientizar sobre los riesgos”.

El ministro de Salud grabó un spot que divulgó por redes sociales y medios de comunicación con un mensaje en esa línea: “Hoy no te hablo como ministro, sino como padre. Nada de lo que hemos conseguido el conjunto de la sociedad habría sido posible sin tu participación, sin tu actitud. Y por eso te voy a pedir algo muy especial: que te juntes menos con tus amigos o conocidos, y que no compartas con ellos ni mate, ni botellas, ni vasos. Esto hará que entre todos podamos aplanar la curva y llegar de mejor forma al verano. Cuento contigo”.

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