A propósito de la rutina de Kramer en la Teletón, me pregunto en qué momento se perdió el respeto en nuestro país. Es lamentable constatar que esta práctica (la falta de respeto) la vivimos a diario: mientras manejamos y otro auto no te da el paso; en el bullying del que muchos son víctimas a diario; en las discusiones que se dan a través de las redes sociales, así como con nuestros vecinos, cuando, por ejemplo, no te dejan dormir por el altísimo volumen al que tienen la música. Peor aún, pareciera haberse instalado un nivel de intolerancia tal, que todo lo que uno dice o hace puede ser duramente criticado por la contraparte. ¡Todo lo contrario al concepto de vida en comunidad!
Con respecto a Kramer y otros humoristas del mismo corte, no nos confundamos. Lo que hacen, no es humor, ni menos reírse sanamente de otros. Lo que vemos (y se confirmó en la última rutina de la Teletón) es una brutal falta de respeto “para el que le toque”. Si ya no nos llama la atención que una persona sea capaz de denostar a la máxima autoridad del país, es que vamos por mal camino. ¿Qué seguirá después?
Si queremos formar personas virtuosas en todo sentido es fundamental preocuparnos de enseñar a respetar. Ese es el punto de partida para toda sociedad que busca el progreso y el bienestar social de su gente. Reflexionemos y actuemos; todavía estamos a tiempo.

/Carta al diario La Tercera de Felipe Vial Tagle