En el marco de la crisis económica del coronavirus, el World Economic Forum (WEF) distingue “la oportunidad para que los países amplíen su enfoque más allá de un estrecho retorno al crecimiento”. Las definiciones para avanzar en esa dirección las traza en su “Informe de Competitividad Global Edición Especial 2020”, en el que Chile muestra una puntuación promedio de 53 unidades, frente a los 69,9 con los que lidera Finlandia, en una análisis que establece parámetros para “ampliar su enfoque más allá del crecimiento a corto plazo hacia la prosperidad a largo plazo”.

Lo anterior en palabras de Klaus Schwab, fundador y presidente ejecutivo del organismo, quien además precisa que el reporte en cuestión “aclara las prioridades para hacer que las economías sean más productivas, sostenibles e inclusivas a medida que salimos de la crisis”.

Desde el punto de vista del WEF algunas características que han favorecido una gestión efectiva de la pandemia, también entregan señales respecto a los países que “están mejor preparados para una transformación económica hacia sistemas que combinen productividad, personas y objetivos planetarios”.

Sin embargo, la misma crisis impidió que se elaborara el clásico análisis comparativo de competitividad de este reporte anual, razón por la cual se determinó modificar sólo por este año el enfoque del estudio.

“Durante este tiempo de profunda incertidumbre, la crisis de salud y la recesión económica han obligado a replantearse fundamentalmente el crecimiento (…) Los formuladores de políticas tienen una oportunidad extraordinaria para aprovechar este momento y dar forma a nuevos sistemas económicos que son altamente productivos al mismo tiempo que aumentan la prosperidad compartida y la sostenibilidad ambiental”, destaca Saadia Zahidi, directora general del WEF.

Puntos altos de Chile

Respecto al análisis que se presenta en esta oportunidad, dentro de un total de diez categorías, Chile obtiene su mejor puntaje en la “actualización de la infraestructura para acelerar transición energética y ampliar acceso a electricidad y TIC”, al conseguir 72,1 puntos en una escala que va del 1 al 100 (revisar infografía). Este segmento, que figura dentro del área de “revivir y transformar el entorno propicio”, está liderado por Estonia con 99,75 unidades y a nivel regional superan a nuestro país Brasil (79,4) y México (75), mientras que nos imponemos a Argentina (67,6).

“El acceso y el uso de las TIC han mejorado a nivel mundial, pero siguen estando lejos de ser universales, y la crisis de COVID-19 ha dificultado la recuperación de las economías en desarrollo y ha profundizado la digitalización de las economías avanzadas”, puntualiza el reporte.

Dentro de la misma área, Chile también consigue un buen nivel a la hora de “asegurar que instituciones públicas incorporen principios de gobernanza sólidos y una visión a largo plazo y generen confianza al servir a sus ciudadanos”. Con 61,9 puntos, se impone con facilidad a sus pares latinoamericanos en una categoría encabezada por Finlandia que marca 78,47 unidades.

Durante la pandemia, según el WEF, “ha habido una erosión constante de las instituciones en todas las regiones, incluidos controles y equilibrios más débiles y menos transparencia”, por ello llama a “mejorar la capacidad de pensamiento a largo plazo dentro de los gobiernos y los mecanismos para brindar servicios públicos y respaldar las intervenciones de políticas de manera digital”.

Desafíos para el futuro

Siempre en torno a la reflexión sobre las prioridades de transformación económica, nuestro país está particularmente al debe en “incentivar y ampliar inversiones en investigación, innovación e invención para que puedan crear nuevos ‘mercados del mañana’”. Obtiene solo 31,7 puntos, quedando levemente por debajo de Argentina en una categoría del área de “revivir y transformar el ecosistema de innovación”, la cual encabeza Estados Unidos con solo 57,32 unidades.

En general, el WEF observa que “la cultura emprendedora se ha fortalecido en la última década, pero no se ha traducido plenamente en la creación de nuevas empresas. Hay una falta de creación sostenida de tecnologías de vanguardia y, donde ha habido innovación, no ha tenido mucho éxito en la entrega de soluciones para aumentar el consumo de energía, gestionar las emisiones y satisfacer la demanda de servicios sociales inclusivos”.

Dentro de la misma área, Chile tampoco obtiene una buena puntuación en “facilitar creación de ‘mercados del mañana’, especialmente en áreas que requieren colaboración público-privada”, consiguiendo solo 39,7 puntos frente a las 59,51 unidades del liderazgo ostentando por Finlandia.

En este apartado, el WEF llama a “ampliar las inversiones públicas en I+D e incentivar el capital riesgo, la I+D en el sector privado y la difusión de las tecnologías existentes que apoyan la creación de nuevas empresas y el empleo”. Asimismo, considera relevante “incentivar a las empresas para que adopten la diversidad, la equidad y la inclusión para mejorar la creatividad”.

Cambios en el perfil chileno

Cabe destacar que el WEF también realizó una actualización del perfil de Chile, con la colaboración la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez, que anualmente la Encuesta de Opinión Ejecutiva a una muestra representativa de altos ejecutivos de empresas privadas chilenas.

A partir de esa información se distinguieron importantes mejorías en las subcategorías de densidad ferroviaria, la carga de la regulación gubernamental y la capacidad de respuesta del gobierno al cambio. En tanto, el país sigue destacando en el primer lugar, junto a otros países, en acceso a la electricidad, inflación y dinámica de la deuda.

Al otro extremo, WEF consigna retrocesos relevantes en conectividad de transporte marítimo, alcance del dominio del mercado y confianza en el servicio policial, mientras que los peores ranking se distinguen en las subcategorías de tasa de homicidio (88 de 143), gobernanza de accionistas (89) e incidencia de terrorismo (92).

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