Ayer tuvo lugar un clásico: un partido entre corpóreos con que la Contraloría General de República conmemoraba sus 90 años de existencia, y que enfrentó a los equipos “Deportivo Anticorrupción” contra “Defensores de la Probidad”.

En el encuentro participaron personajes clásicos como “Forestín” -quien se lesionó y se dejó anotar un penal cuando el marcador estaba 2-0 a favor de su equipo- o el Pato de Banco Estado, quien pegó chuletas descalificadoras en más de una ocasión.

El mentado penal a favor del equipo de Defensores de la Probidad fue anotado por Contralorito, el festejado de la ocasión. Y el partido terminó con un 3-2, y los niños abrazando a sus corpóreos favoritos.

 

Hasta ahí, todo bien. Pero nadie contaba con que un partido de corpóreos abriera una inesperada polémica de género.

Contralorita, la contraparte femenina de Contralorito, quedó como cheerleader del partido, mientras su colega de género masculino celebraba conquistas y se cuidaba de las patadas de sus colegas.

Las reacciones en Twitter, acusando el machismo de la situación, no se hicieron esperar: