Desde el estrellamiento de Roswell, en Nueva México, en 1947, hasta la actualidad, los distintos presidentes norteamericanos que se sucedieron en la Casa Blanca han demostrado un particular interés por conocer la verdad sobre los ovnis y vida extraterrestre, pero sin duda el que más se involucró profundamente en la temática fue Ronald Reagan, ex actor y que se hizo famoso por haber participado en películas del oeste, de cow boys, antes de ser el primer magistrado del país del norte. En efecto, Reagan ordenó  a la CIA que le presentara un informe completo sobre la verdad de los ovnis y la vida extraterrestre, cosa que fue cumplida por la agencia norteamericana en un pormenorizado informe que se filtró a la prensa, y pudo ser conocido, aunque sólo un fragmento.
Cumpliendo la orden presidencial, el entonces jefe de la CIA, William Casey, presentó un revelador informe sobre ovnis al entonces presidente Ronald Reagan, cuya transcripción textual, damos a continuación: “Esto no será nada fácil, señor presidente, ya que está muy por arriba de la cadena científica, incluso sobre la máxima autoridad del país. Tenemos archivos especiales que están fuertemente resguardados de todo tipo de curiosidad, ya sea del público o autoridades políticas. Los guardianes de esto se han esmerado para que nada trascienda a  través de los años. Los informes han sido hechos sobre un papel especial y guardados en sobres también especiales, que no pueden ser detectados. Le ruego, señor presidente que, si tiene alguna duda, me interrumpa y pregunte, ya que no tendrá otra ocasión de que esto vuelva a repetirse”. Ante esto, Reagan señaló que “Nixon me mostró algunos elementos sacados presuntamente del estrellamiento de Nuevo México, como también ciertos testimonios valederos de gente importante, ¿qué hay de cierto en todo esto?”
“Sr. presidente  -dijo el jefe de la CIA-, como le mencioné anteriormente, esta reunión tiene la más alta clasificación secreta, los Estados Unidos de América han sido visitados por seres extraterrestres desde 1947, tenemos pruebas de ello, como también de que la Tierra ha sido visitada por extraterrestres desde hace miles de años y por varias razas alienígenas. Me referiré a los visitantes como ETs.
En julio de 1947 durante una fuerte tormenta, dos naves ETs se estrellaron, una sobre el sudoeste de Corona y la otra cerca de Datil. El Ejército recuperó los restos de las dos naves y a un tripulante que había quedado vivo, los otros murieron. Este tripulante fue llamado EBE1, código usado por el ejército para denominar a esta entidad no humana”. Allí, Reagan preguntó si “tuvimos o tenemos otras?” a lo que respondió Casey que “Sí, el número así lo indica, hay muchos restos de naves recuperadas y criaturas muertas que fueron manejadas por el ejército. EBE1 fue tratado y curado de algunas heridas menores y luego trasladado a las instalaciones del Laboratorio de Los Alamos, que en ese momento era el lugar más seguro del mundo y se hizo un cuarto especial para alojar a EBE1”.
“Los restos de las naves estrelladas -prosiguió- fueron trasladados a Dayton, Ohio, bajo la custodia de la Fuerza Aérea”. El presidente preguntó: “¿Cuántos alienígenas había en el primer estrellamiento?”. A lo que Casey respondió que “eran cinco muertos y uno vivo, los cuerpos de los fallecidos fueron llevados a la base de Wright Patterson y congelados para su conservación, más tarde se los envió a Los Alamos donde fueron ubicados en contenedores especiales para que los cuerpos no se descompusieran. En el segundo estrellamiento, fueron encontrados cuatro alienígenas muertos”.
“Los cuerpos estaban en avanzado estado de descomposición por la exposición prolongada al clima del desierto. Eran todos iguales entre sí, tenían la misma altura, peso y características físicas (aquí Casey le mostró al presidente las fotos tomadas en la ocasión). Estos seres no tienen ninguna característica similar a los humanos de la Tierra, a excepción de que tienen ojos, orejas y boca, sus órganos internos son diferentes, la sangre no es roja y sus cerebros son completamente distintos a los nuestros, incluso respiran de otra forma, sus ojos están provistos de párpados, aparentemente porque en su planeta de origen estaban muy expuestos a la luz de su estrella central. En resumen, no fuimos capaces de clasificar ninguna de sus partes como algo humano. EBE1 estuvo con nosotros hasta 1952, fecha en que falleció”.
“Aprendimos mucho de él -continuó- a pesar de que no tenía un aparato fonador como los seres humanos, fue capaz de comunicarse con nosotros gracias a una operación que le hicieron los médicos militares. Era muy inteligente, aprendía inglés muy rápido, sólo con escuchar a sus interlocutores militares, encargados de su cuidado. Fue alojado en un área especial y, a pesar de que médicos, científicos y civiles, lo estudiaban, nunca pareció molestarse o enojarse.
Nos ayudó mucho a entender la tecnología de las naves que habíamos recuperado, cómo funcionaban los dispositivos de comunicación. Nos explicó de qué lugar del universo venían, al que nosotros conocemos como sistema estelar Zeta Retículi, ubicado a unos 40 años luz de la Tierra. El planeta de ellos se encuentra dentro de este sistema estelar y a sus naves les tomó 9 de nuestros meses de viaje el atravesar esa enorme distancia. Viajan a una velocidad superior a la de la luz, pero aquí es cuando todo se vuelve muy técnico, viajan a través de unos túneles espaciales o agujeros de gusano, sin necesidad de viajar a la velocidad de la luz, no entiendo cómo lo hacen. Nuestros científicos están tratando de averiguarlo y creo que pronto lo conseguirán. También nos confirmó que hay otras razas de distintos puntos del universo que nos visitan desde hace mucho”.
Este fue el resumido informe top secret que el jefe de la CIA, William Casey, le hizo personalmente al presidente norteamericano Ronald Reagan, en algún lugar secreto entre el 6 y 8 de marzo de 1981. A pesar de los datos proporcionados, en forma casi oficial, la polémica sobre los ovnis y vida extraterrestre, aún continúa… y continuará.
Una de las preguntas claves en lo que se refiere al fenómeno Ovni es: ¿por qué las grandes potencias no se han manifestado abiertamente después de tanto tiempo? La contestación es: ya lo han hecho, tanto pública como privadamente, pero las altas autoridades del planeta han guardado silencio sobre las manifestaciones oficiales que ellas han recibido y han ignorado o ridiculizado con objetivos evidentemente tendientes a desacreditar la temática. Quizás alguna vez se sepa la verdad, pero nosotros no la veremos. Quizás lo sepa la generación venidera…

/Escrito por Francisco V illagrán para El Litoral