La última encuesta realizada por la CEP, señala en forma sorprendente que la primera prioridad de los encuestados a nivel nacional, se refiere a la importancia de las Pensiones, y obtiene el más alto porcentaje de prioridad, que es del 48% superando al de la delincuencia, salud, educación y otros.

Esto se traduce, que nunca había sucedido que fuera tan alto el nivel de consenso de quienes respondieron dicha encuesta, y es efecto que este gobierno es quien puso el tema previsional, entre las prioridades dentro del primer año, más allá de los gobiernos anteriores que sólo fueron banderas de campañas y sólo quedaron en buenas intenciones y de realidad nada.

Lo importante es que cuando efectivamente se envía al congreso el proyecto de reforma previsional, dentro del primer año de un gobierno, existe más posibilidades de debatir, de analizar, de modificar, en definitiva, de llegar a un acuerdo en el tema que demanda la ciudadanía y que es el momento de empezar a dar soluciones teniendo en cuenta que el problema previsional no se puede postergar y ya han pasado, 38 años, 8 gobiernos y las pensiones miserables continúan.

Es un desafío enorme, no sólo para el gobierno de turno, sino para todas las entidades relacionadas con el sistema previsional y principalmente sabiendo que es un tema país, y no debe ser tomado a la ligera, como “negar la sal y el agua”, para un proyecto tan emblemático, porque va más allá de lo que dura un gobierno, sino que marcará en definitiva, el que queremos como país para nuestros futuros pensionados. Da lo mismo si es de gobierno, de oposición o a que partido pertenece, ni tampoco su inclinación política, porque estamos hablando del futuro de ese hombre y mujer que se ha esforzado trabajando toda una vida.

Las razones  de preocupación por el tema de pensiones, no sólo son de las personas encuestadas, sino de todo el país,  y que las sitúa en la “pool position”, como dirían los deportistas automovilísticos, es que es una de los principales tareas pendientes de todos los gobiernos, y mejor dicho del país completo, independientemente si son de derecha o izquierda. Esto es algo transversal y qué por muchos años, se ha dejado de lado, porque es tan complejo resolverlo, ya que no sólo es un problema de recursos, sino de distribuir los ingresos de manera más eficiente, ya que éstos no son ilimitados, pero claramente no deja de ser un tema netamente político.

La ciudadanía, tiene muy claro que, al dejar de trabajar, y principalmente al ir envejeciendo, se viene la incertidumbre de no tener una pensión digna, que pueda satisfacer las necesidades básicas y propias de la vejez, y que de no tener una pensión decente, esto conlleva a la pobreza y por ende el deterioro de la calidad de vida de la mayoría de los pensionados.

 

Margot Guerrero Bruner

Asesora Previsional

Corredor de Seguros

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