China salió hoy en defensa de la tecnológica Huawei y aseguró que nunca ha obligado a esa empresa a desarrollar “puertas traseras” para acceder a cualquier dispositivo y controlarlo sin conocimiento del usuario.

El portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores de China, Lu Kang, hizo hoy estas declaraciones en una rueda de prensa en respuesta a recientes críticas de Bruselas y después de que Japón anunciase hoy la exclusión de la firma de sus licitaciones públicas.

“Quiero enfatizar que China nunca ha forzado a ninguna empresa para que desarrolle ‘puertas traseras'”, indicó Lu, y añadió que Beijing siempre insta a sus compañías “a que sigan las leyes y regulaciones locales”.

El vicepresidente de la Comisión Europea (CE) para el Mercado Único Digital, Andrus Ansip, aseguró el viernes que la Unión Europea “debe estar preocupada” y “tener miedo” de Huawei y de otras compañías chinas debido a supuestos agujeros de seguridad.

Ansip denunció que China está desarrollando “puertas traseras” obligatorias, un tipo de programa malicioso que permite acceder a cualquier dispositivo y controlarlo sin conocimiento del usuario, y chips que “se pueden colocar en cualquier lado y acceder a nuestros secretos”.

“Hay personas que siguen diciendo que Huawei podría amenazar a su seguridad nacional, pero no han proporcionado ninguna prueba hasta la fecha”, refutó el portavoz chino.

Según Lu, es “ridículo” que haya gente que quiera perjudicar a Huawei mediante “especulaciones”, las cuales “no conducen” a la cooperación económica.

“Huawei coopera con muchos países en el mundo y no hemos oído a ninguno quejarse de problemas de seguridad. La empresa ha firmado acuerdos para participar en la construcción de redes de 5G con más de veinte países, entre ellos Portugal, Francia y Alemania”, añadió.

Estos acuerdos, según Lu, evidencian que “Huawei se ha ganado la confianza y reconocimiento” de los socios con los que coopera.

Asimismo, Lu se refirió al hecho de que el Gobierno de Japón haya decidido excluir a las firmas chinas de telecomunicaciones Huawei y ZTE de las licitaciones públicas debido -según la parte japonesa- a las presuntas brechas de seguridad cometidas por ambas empresas.

Tokio no permitirá a esas dos empresas participar en ningún contrato ofrecido por las administraciones públicas desde abril de 2019, aunque el Gobierno nipón no las menciona de forma explícita para no dañar las relaciones bilaterales entre los países.

“El ministro portavoz del Gobierno de Japón ha dicho que estas regulaciones no tienen el objetivo de excluir a las compañías o equipos chinos. Quiero subrayarr que la cooperación chino-japonesa es de beneficio mutuo y que China siempre ha alentado a sus empresas para que inviertan allí”, señaló Lu.

Sin embargo, el portavoz chino indicó que, de la misma manera que China “se adhiere a las leyes y regulaciones locales”, el Ejecutivo nipón “debe proporcionar un ambiente transparente y no discriminatorio para las empresas chinas”.

En relación a las firmes protestas de China por la detención en Canadá de la directora financiera de Huawei, Meng Wangzhou, a petición de Washington, Lu volvió a pedir su liberación “o de lo contrario Canadá deberá asumir su responsabilidad por las graves consecuencias causadas”.

“La posición de China ha quedado muy clara. Sobre las consecuencias, dependerá de la parte canadiense. Canadá no notificó a la parte china en el momento de la detención según estipulan los acuerdos consulares firmados entre ambas partes”, aseveró Lu.

El portavoz subrayó el malestar chino por este caso, y dio como buenas las informaciones de la prensa china que apuntan hoy a que Meng ha sido tratada “de forma degradante y con un trato inhumano”, lo cual supone “una violación básica de los derechos humanos”, según Lu.

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