iPhone XS

Rápido, potente, solvente. Y caro, por supuesto. En el año de la popularización del «notch», la pestaña superior que habita en numerosos terminales como solución para ganar espacio en pantalla, Apple ha empezado a cambiar parte de su modelo de negocio sobre su producto estrella. Como respuesta a un mercado en desaceleración, la firma norteamericana ha elevado aún más los precios de sus productos para distanciarse del resto de competidores. La estrategia le ha salido bien, puesto que ha ingresado más vendiendo a lo largo del año los mismos terminales del año anterior.

Pero la curva de crecimiento del mercado del móvil son poco halagüeños. Las principales empresas del sector se preparan, no obstante, para una nueva situación. La brecha entre los terminales de gama alta y los que abundan en precios más asequibles no está tan pronunciada. El diablo está en los detalles. Y unos matices, unos gestos, unas particularidades son los elementos diferenciadores en la actualidad entre los principales lanzamientos.

Al tiempo que Apple ha sido más conservador también se ha lucido con otro terminal, el iPhone XR, que ha convencido a la crítica; y al público. De hecho, se ha convertido en su teléfono más popular en los últimos meses. No es para menos porque aúna prestaciones altas y un diseño muy personalista. Eso sí, sus principales buques insignia han logrado capitalizar el interés mediático por méritos propios. Los modelos de esta temporada se parecen en lo estético a los del anterior.

El secreto del iPhone XS está en su interior. Era algo que se esperaba puesto que este 2018 tocaba la serie «S», una generación intermedia que la compañía ha empleado para renovar parte de sus prestaciones técnicas. El dispositivo es una bestia. Funciona de manera fluída y rápida, superando incluso el rendimiento de muchos ordenadores portátiles. Es poderoso.

La compañía ha sabido cultivar desde siempre un sentimiento de pertenencia y euforia entre sus usuarios. Por eso, no es de extrañar que le entregue móviles de un rendimiento superlativo. La cámara, aunque inspirada en su predecesor, ha incorporado un sistema HDR inteligente -alto rango dinámico- que perfecciona las imágenes capturadas. Como siempre hay margen de mejora, el terminal peca de una escasa autonomía y un sistema de carga anticuado y lento.

Samsung Galaxy Note 9

Como sucede con Apple, esta temporada es complicado quedarse con un único terminal de Samsung. En el segundo trimestre llegó el Galaxy S9 Plus, pero los lanzamientos prematuros se suelen olvidar con demasiada facilidad. Este terminal es una auténtica bestia y, posiblemente, cuenta con la mejor pantalla del mercado. Sin embargo, la aparición del Note 9 ha sido sorprendente.

De diseño de gran calidad y cámaras excelentes, la firma surcoreana ha logrado recuperarse totalmente de la crisis del Note 7 y sus baterías incendiarias para parir un terminal acorde a lo exigido: un terminal, aunque voluminoso y colosal, cómodo en su manejo. Y, por supuesto, potente. Sus prestaciones lo dejan claro: Exynos 9810 y 6 GB de memoria RAM.

Aunque ya se sabe que la ficha técnica no lo es todo. En el rendimiento de un producto tecnológico influyen diversos factores, como la optimización de recursos, el sistema operativo y otros tantos atributos. En general, el terminal coreano está a la altura. Una de sus grandes aportaciones ha sido, sin duda, su autonomía. La batería, de 4.000 mAh, aguanta día y medio sin despeinarse, además de contar con un sistema de carga rápida que permite recargar hasta la mitad en veinte pocos minutos. Otra de sus virtudes también se localiza en su interior; ofrece una configuración de 512 GB de almacenamiento interno ampliable hasta 1 TB. Espacio increíble para albergar tanto contenido multimedia que es difícil llenarlo.

Su apartado fotográfico es otra de las razones. Dispone de una doble lente de 12 megapíxeles cada una, preparada para realizar un espectacular modo retrato. En condiciones de baja luminosidad, el terminal es capaz de recuperar cielos y entornos de manera eficiente. Una posible pega, sin embargo, viene de la sobresaturación de determinados colores, productos del software implementado. Virtud aparte es su lápiz óptico S Pen. Es un elemento diferencial que sirve de batuta para dirigir algunas acciones prácticas. También para dibujar y diseñar. En esta generación el accesorio ha ganado sensibilidad y algunas funciones; ahora se puede emplear para controlar en remoto por ejemplo la cámara del terminal.

Huawei Mate 20 Pro

Huawei es, en estos momentos, la única compañía que se ha atrevido a romper el clásico binomio Apple-Samsung en las ventas de «smartphones». Es sorprendente la evolución de la firma china en tan poco tiempo. Una de sus últimas creaciones, el Mate 20 Pro, reúne todas las cualidades de ser un fuera de serie. Por lo pronto, su cámara. Es distinta a lo que se encuentra en el mercado.

Era un riesgo pasarse de frenada en la innovación, pero lo ha conseguido. Cuenta con una de las mejores cámaras del año. Eso es gracias a su triple lente de sensores de 40, 20 y 8 megapíxeles acompañadas de un sistema de aprendizaje automático que se adapta a las diversas circunstancias. Se luce, además, con un impresionante zoom óptico de tres aumentos y de un zoom digital de hasta diez aumentos que lo dice todo a su favor.

Otra de sus capacidades más sorprendente es la inclusión del lector de huellas dactilares en la propia pantalla. El escáner funciona y es rápido. Peca, sin embargo, de ser otro móvil de precio demasiado alto y de una experiencia de usuario algo mejorable. Su tamaño, de 6.39 pulgadas de pantalla, es otro motivo controvertido puesto que puede despertar sentimientos encontrados. ¿Es demasiado grande? Bueno, cada uno debería mirarlo con atención, aunque un detalle: es muy ligero.

También se ha sumado a la corriente del «notch», lo que le puede reducir ligeramente el efecto «wow». Su estética también es rompedora, gracias a unos elementos cromáticos muy elegantes que le dotan de una psicodelia laboriosa. Su batería, de 4.200 mAh, está al nivel exigido, aguantando un día y medio sin complicaciones en un uso moderado. Otro aspecto negativo es su sistema de audio, mejorable en comparación con otros rivales.

OnePlus 6T

La llegada de firmas chinas como Xiaomi o OnePlus lo ha cambiado todo. Su filosofía parece sencilla, pero no. Es lograr un nivel de exigencia muy elevado pero a precios contenidos. Pero esa fórmula obliga a ciertas concesiones. El nuevo modelo de la firma no cuenta con la mejor pantalla de mercado. Tampoco el mejor equipo de audio. Ni la cámara más sorprendente (20 y 16 megapíxeles). No es totalmente sumergible. Habrá quien eche en falta una clavija minijack. Y aún así ha perfeccionado el terminal lanzado seis meses antes.

Para ello ha introducido un escáner de huellas dactilares en la propia pantalla, que funciona a las mil maravillas como alternativa a otros métodos de desbloqueo. Es cómodo y práctico, pero se puede acompañar con otro mecanismo, su sistema de reconocimiento facial.

Lo tiene todo para triunfar puesto que sus características son envidiables a esa horquilla de precio: Snapdragon 645 y 6 GB de memoria RAM. Pese a su precio, tiene una magnífica pantalla de tipo OLED que alcanza cotas de 6.41 pulgadas. Otra de sus grandes aportaciones es su sistema de carga rápida, una de las mejores del mercado, y su batería de 3.700 mAh se extiende a día y medio sin apenas esfuerzo. También su espacio interno es para destacar porque está configurado para 128 y 256 GB.

Google Pixel 3 XL

El gigante de internet ha renovado esta temporada su buque insignia. Aunque no ha logrado triunfar como se esperaba y ha estado plagada de «bugs», lo cierto es que el dispositivo ha perfeccionado su apartado gráfico demostrando, una vez más, que una buena cámara móvil no está obligada a tener dos sensores.

Su única lente de 12 megapíxeles es capaz, por medio de un software más inteligente, lograr magníficos efectos retratos -plano principal enfocado y el fondo desenfocado- y contrastes muy detallados. Por contra, ha apostado por una doble lente frontal de 8 megapíxeles cada uno. También incorpora una sólida batería pese a que los guarismos pueden engañar (3.720 mAh).

A nivel de rendimiento, el terminal sigue demostrando entereza al incorporar lo exigido a un gama alta: el Snapdragon 845 como microchip y 4 GB de memoria RAM suficientes. No podía faltar el «notch». Google se ha sumado a esta corriente, aunque su belleza se desinfla un poco por culpa de una cierta asincronía.

Xiaomi Mi 8

Con una buena relación calidad-precio, este móvil se ha inspirado en el iPhone X pero ofrece una experiencia fluida. Se puede tener algunas de las mejores cosas sin tener que pagar de más. Y este terminal lo demuestra también.

Cuenta con una pantalla de tipo OLED que, sin ser la de mayor calidad del mercado, logra reproducir bastante bien las imágenes. A nivel técnico incorpora el «cerebro» Snapdragon 845 y 6 GB de memoria RAM que le confieren un desempeño muy bueno. Fortalecido por una decente cámara doble de 12 megapíxeles, el terminal dispone de lector de huellas dactilares, el chip NFC para realizar transferencias y un buen sistema de carga rápida.

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