El ADN político no se lo quita nadie, ni nada. Cuando a fines de abril Gutenberg Martínez decidió renunciar a la Democracia Cristiana, tras más de 50 años en sus filas, hubo quienes pensaron que era el retiro político de uno de las figuras de peso de los últimos 30 años. Pero no fue así. Junto Soledad Alvear, que dejó días antes la colectividad, se embarcó en un nuevo movimiento que lo tiene motivado como si fuera su primera vez.

En la entrevista “¿Te atreves con Joe Black?”, el ex diputado cuenta cómo es este “renacer” de la mano de “Comunidad en Movimiento”, además, de analizar el rol del preciado “centro político”.

“No me estoy jubilando, sino que muy por el contrario”, cuenta  al explicar qué pasó tras su salida de la DC. “Es como que uno recomienza una vida política. Es como la primera campaña diputacional, o la campaña del No, para los efectos de la motivación, la fuerza, el tiempo que hay que dedicarle a esto”, dice sobre el trabajo que está realizando para sumar adherentes al nuevo movimiento. Esto, además, de seguir en sus labores de rector de la Universidad Miguel de Cervantes.

“Es como que uno recomienza una vida política. Es como la primera campaña diputacional, o la campaña del No, para los efectos de la motivación, la fuerza, el tiempo que hay que dedicarle a esto”.

Relata que sus horarios son similares a los que tenía cuando estaba en la primera línea. “El día viernes llegué a la casa entre las tres y media y un cuarto para las cuatro de la madrugada, porque fui a constituir el movimiento en Chillán. Y antes pasé a tener reuniones en Rancagua. Estamos activamente dedicados a aquello”. Y subraya: “Mi compromiso político es tan fuerte como cuando comenzamos. Porque lo que nos está motivando no son cosas de poder contingente, como si hay o no alianzas, si hay o no candidaturas, sino que lo que nos motiva es un tema de nuestros principios, nuestros ideales, nuestras convicciones”. Mismas razones que esgrimió cuando dejó el partido de Alameda 1460.

Sobre ese momento señala que “no está arrepentido”, pero reconoce que “fue una decisión difícil”. Sin embargo, revela que “estoy firmemente convencido de que la política hay que hacerla de acuerdo a lo que uno piensa, a los valores, los principios que a uno le inspiran, y no en las conveniencias de corto plazo”.

“El día viernes llegué a la casa entre las tres y media y un cuarto para las cuatro de la madrugada, porque fui a constituir el movimiento en Chillán. Y antes pasé a tener reuniones en Rancagua. Estamos activamente dedicados a aquello”.

Y agrega: “Era sin duda más fácil quedarse que salir. Pero a mí, y a muchos de nosotros, lo que nos interpela e interpelaba era que el aporte humanista cristiano no podía desaparecer en la política chilena. Desde ese punto de vista juzgamos que era indispensable salir para crear un movimiento, que es en lo que estamos, que intente representar más genuinamente sin complejo la identidad de esa fuerte inspiración”.

Original de El Líbero