El canciller Roberto Ampuero informó que Chile se abstendrá de la votación del Pacto Migratorio de la ONU, explicando nuevamente los motivos para no adherir.

El ministro leyó la mañana de este viernes una declaración, explicando que la política migratoria de Chile está fundada en tres principios.

El primero, “protección de derechos humanos universales de todos los migrantes, regulares o irregulares, en todo tiempo o lugar”.

El segundo, “el derecho de toda persona a dejar su país de origen y desplazarse libremente dentro del territorio en el que se encuentra legalmente”.

El Tercero y último, “el derecho soberano del Estado para determinar quiénes y bajo qué regímenes pueden ingresar a su territorio“.

Bajo esos parámetros, dijo Ampuero, Chile estableció una política de “puertas abiertas” para quienes quieran formar una nueva vida en el país, pero “puertas cerradas” para los que vienen de manera irregular, y así evitar que ingresen “delincuentes, narcotraficantes, crimen organizado y grupos de trata de personas”.

Tras exponer esos lineamientos, aseguró que hay aspectos del pacto que no son “consistentes” con la política nacional.

“Incentiva migración irregular, puesto no distingue de inmigrantes regulares e irregulares”, señaló Ampuero.

Junto con ello, indicó que “promueve el ingreso de inmigrantes vulnerables que no han solicitado asilo ni han sido reconocido como refugiados”.

Además, manifestó que “establece nuevos requerimientos para el retorno de migrantes…crear condiciones para integración económica y social”.

Por último, advirtió que “afecta al derecho soberano de todo estado a decidir cómo resguarda sus fronteras, especialmente, condiciones de ingreso”.

Pese a que dijo que Chile cree en el multilateralismo, aseguró que “en este caso específico hemos decidido abstenernos de votar a favor, dado que no resguarda completamente los legítimos intereses de nuestros país y dificulta la protección de nuestras fronteras”.

Piñera acusó desorden

El sábado, el presidente Sebastián Piñera sostuvo que “la situación migratoria en Chile reflejaba un desorden alarmante” al iniciar su segundo periodo.

“Durante el gobierno de la Nueva Mayoría cerca de 700 mil personas ingresaron a Chile como turistas, cientos de miles de ellos con la clara intención de quedarse en forma irregular o engañados por verdaderas mafias de tráfico de personas”, dijo.

En esa línea, profundizó en que “a las autoridades migratorias chilenas se le entregaron más de 45 mil documentos falsos; y los trámites migratorios tomaban en promedio 9 horas. Los migrantes debían hacer largas y extenuantes filas de espera para poder realizar sus trámites. Esta situación sin duda fue conocida y tolerada por el Gobierno anterior”.

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