Científicos de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) han creado un modelo por computadora que muestra el proceso del origen de la vida en la Tierra, informa el portal Phys.org.

Esta simulación computerizada muestra cómo las moléculas replicadoras capaces de catalizar su propia síntesis surgieron a raíz de las combinaciones de compuestos orgánicos más probables y fueron la base de las células.

Para revelar qué provocó que formaran cadenas moleculares complejas que se convirtieron en la base de la vida, el profesor de Microbiología y Genética Molecular de ese centro educativo, Chris Adami, utilizó el ‘software’ Avida, que es capaz de producir programas que se reproducen a sí mismos.

Cuando realiza esas copias se pueden producir errores análogos a las mutaciones de ADN en los organismos vivos pero, dado que los programas compiten entre sí por el acceso a la memoria y al tiempo del procesador, solo sobreviven y dejan ‘descendencia’ los que tienen alteraciones útiles.

Cada programa está escrito en un lenguaje que contiene 26 instrucciones (monómeros), que se indican mediante letras de la A a la Z. Después, las combinaciones de instrucciones se llaman heteropolímeros lineales análogos a las cadenas químicas, que consisten en aminoácidos (proteínas) o nucleótidos (ADN o ARN).

La selección de ‘instrucciones’, completamente aleatoria, conlleva la aparición de gran cantidad de programas distintos. Ante esta situación, los especialistas aplicaron el principio de que algunas combinaciones de Avida aparecen con más frecuencia, igual que en la naturaleza ciertas reacciones químicas son más probables y se repiten con más asiduidad.

Como parte de esas ‘instrucciones’ contribuyen a la capacidad del programa para replicarse, si son más comunes, 27 de cada 1.000 millones de programas generados tienen la capacidad de replicarse. Según los científicos, si hay un proceso que genera ciertos monómeros con la frecuencia correcta, entonces el número de moléculas replicadoras como las ribozimas comienza a aumentar drásticamente.

En 1.000 millones de programas aleatorios elaborados con cadenas de letras que produjo Avida, estos especialistas descubrieron que 27 se podían autorreplicar. Así, los emplearon para crear una distribución de probabilidad y descubrieron que su número se incrementaba de manera espectacular.

De este modo, es más que probable que, en las condiciones primarias de la Tierra, aparecieran esos procesos y las ribozimas, moléculas de ARN que tienen la capacidad de acelerar reacciones químicas específicas, fueran las precursoras de las células.

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