“Mantengo por él una alta valoración, tanto en lo humano como persona, como en lo profesional como carabinero”. La última frase del discurso del Presidente Sebastián Piñera ayer en La Moneda a más de alguien dejó descolocado. Tales palabras que dedicó al general director de Carabineros  no se condecían con el ánimo que, en apariencia, existía en el Ejecutivo.

Durante la jornada, diversas versiones de prensa, filtraciones y publicaciones en redes sociales -sobre lo que ocurría en Palacio y el edificio de calle Zenteno- daban a entender que se estaba frente a una crisis que incluía tensiones y rebeldía de algunos uniformados. Incluso, cuando el general Soto citó al alto mando a las oficinas de la Dirección General de Carabineros, el gesto fue interpretado por algunos como que era, prácticamente, una medida de fuerza frente al Ejecutivo.

Pero el escenario no era tal. De hecho, desde temprano la salida del general Soto estaba zanjada. El tema que concentraba a La Moneda era quién sería su sucesor. Una respuesta compleja de responder, pues desde comienzos de año se están haciendo cambios en la institución. Cuando en marzo el Mandatario nombró a Soto en el cargo, 4 generales del alto mando pasaron a retiro. Luego, él sacó a otros 9 generales. Y en octubre, cuando se conformó el alto mando 2019, otros 5 pasaron a retiro.

Si bien el general director no quería que su salida fuera entendida como que él tenía responsabilidad en alguna de las aristas del “caso Catrillanca”, la situación era insostenible. Pero si presentaba su renuncia, el Presidente Piñera tendría que haber nombrado a su sucesor dentro de las cinco antigüedades de la institución. Algo que no estaba en los planes del Mandatario.

Según señalan quienes conocieron este episodio, el Jefe de Estado quería un mayor tiraje a la chimenea y buscar al nuevo mandamás de Carabineros entre la generación más joven.

Finalmente la fórmula que se encontró, y que fue conversada con Soto, fue pedirle la renuncia y, a su vez, que él facilitara el nombramiento de su sucesor. ¿Cómo? Que llamara a retiro a 10 generales del alto mando. Cosa que hizo. De esta forma, dejó a Piñera un amplio margen de acción para buscar al nuevo general director.

En las mismas palabras del Presidente, ayer en La Moneda, se da a entender la situación. “El General Soto me ha informado que ha dado curso a la renuncia de 10 Generales de Carabineros de Chile, con el propósito de facilitar la conformación de un nuevo Alto Mando”.

Con esta cancha más amplia, el Jefe de Estado podrá elegir entre quienes vienen más abajo en el mando. Y uno al que La Moneda mira con interés es quien hasta ayer era la décimo quinta antigüedad: el general Mario Rozas, director de Bienestar. El uniformado fue edecán del Presidente Piñera en su primera administración.

Otra de las versiones que se desarmó al finalizar el día de ayer, se refiere a que la institución corría el “peligro” de quedar acéfala pues, al pedir la renuncia de Soto, esta tiene que ser informada al Congreso que retomaría sus funciones el 2 de enero. La situación -se especuló- prolongaría la crisis. Pero tampoco fue cierto. De hecho ya está fijada para hoy una sesión especial en el Senado, al mediodía, con el fin de “ser informados de la decisión del Presi dente de la República, de su decisión de llamar a retiro, al General Director de Carabineros, Hermes Soto Isla”.

Mario Desbordes: “Es una decisión política tomada por el Presidente para reencauzar la institución”

Para analizar la actual situación de Carabinero, El Líbero conversó con el presidente de Renovación Nacional, Mario Desbordes. El diputado tiene una relación histórica con la institución y ve en este episodio una oportunidad para avanzar.

-¿Con la salida del general Hermes Soto se agudiza la crisis o se calma? 

-Espero que esto signifique el fin de la crisis que se viene alargando por un par de años ya. Valoro mucho la labor que ha hecho el general Soto. La crisis política que se ha producido ha hecho que el Presidente decida llamarlo a retiro y espero que con el nuevo alto mando todas las fuerzas políticas actúen a la altura y apoyen al nuevo general director.

-El que pasaran a retiro también 10 generales fue interpretado por algunos como una medida de apoyo a Soto…

-El propio Presidente ha señalado que el general director ha cursado 10 renuncias de generales del Alto Mando para permitir la conformación de un nuevo Alto Mando de Carabineros.

-¿El descabezamiento de la institución, y una posible demora para que se conozca al nuevo director general, puede generar tensiones entre La Moneda y Carabineros?

-No, porque no hay descabezamiento. Mientras eso suceda, hay que seguir trabajando con el general Soto. El Presidente ya señaló que con él no hay ningún conflicto. Se está trabajando con él y cuando se curse su retiro, se nombrará al nuevo general director.

-¿Cómo evalúa la gestión del general Soto?

-Creo que hizo una buena labor. A lo largo de Chile los carabineros estaban conformes con lo que estaba haciendo. Le tocó tomar el mando en un momento muy difícil para Carabineros después de la operación Huracán y del fraude institucional. Lamentablemente ocurre este hecho, la muerte de Camilo Catrillanca, que significó un remezón para la institución y el general ha debido salir por un tema político, no hay ninguna razón para pensar que tenga responsabilidad en esto. Es una decisión política tomada por el Presidente para reencauzar la institución.

Por Mariela Herrera para ellibero.cl