“La política migratoria de Chile está fundada en la protección y el respeto por los derechos humanos universales de todos los migrantes regulares o irregulares en todo tiempo, todo lugar y en toda circunstancia”. Con esas palabras comenzó su discurso -el miércoles- el representante alterno de la Misión Permanente ante la ONU, Jorge Iglesias, para argumentar el voto de abstención de Chile en el Pacto Migratorio de Naciones Unidas.

“Consideramos que algunos aspectos del Pacto Global para la Migración no son plenamente consistentes con nuestra política migratoria y los principios que la inspiran”.

Desde su escaño en el plenario de la asamblea, realizada en Nueva York, destacó que las puertas están abiertas para los migrantes que llegan a Chile a “iniciar una nueva y mejor vida con la intención de respetar nuestras leyes”, pero que al mismo tiempo hay una política de “puertas cerradas” para detener la entrada irregular y “evitar que ingresen aquellos que vienen a hacernos daño como los delincuentes, narcotraficantes, el crimen organizado y los grupos de trata de personas“.

Junto a Chile también se abstuvieron: Argelia, Australia, Austria, Bulgaria, Italia, Letonia, Libia, Liechtenstein, Rumania, Singapur y Suiza. En tanto, a favor estuvieron 152 países y otros cinco -Estados Unidos, República Checa, Hungría, Polonia e Israel- rechazaron la propuesta que se había analizado en Marrakech hace 11 días.

Iglesias continuó su intervención señalando que “consideramos que algunos aspectos del Pacto Global para la Migración no son plenamente consistentes con nuestra política migratoria y los principios que la inspiran”.

Así, explicó que “el Pacto incentiva la migración irregular, pues no distingue entre inmigrantes regulares e irregulares en lo relativo a la reunificación familiar”, promueve el ingreso de inmigrantes vulnerables que no han solicitado asilo ni “han sido reconocidos como refugiados”, y afecta del derecho soberano de todo Estado a decidir “cómo resguardar sus fronteras y especialmente las condiciones de ingreso a su territorio”.

El consejero de la misión en ONU agregó, en la misma línea que el Presidente Piñera lo había explicitado durante la semana, que “la forma en que Chile regula su política migratoria es un asunto de carácter esencialmente interno sin perjuicio de la colaboración multilateral y el cumplimiento de nuestras obligaciones internacionales. Chile es un país que cree profundamente en la importancia del multilateralismo y está comprometido con el diálogo, y la colaboración internacional.

Y finalizó su tiempo de exposición asegurando que “hemos decidido abstenernos de votar a favor del Pacto Global para la Migración dado que no resguarda completamente los legítimos intereses de nuestro país y dificulta la protección de sus fronteras”.

Soberanía, control de las fronteras y procesos jurídicos: los factores que influyeron en la abstención de los otros países

Tras la exposición de Chile, el siguiente país en presentar sus razones de la abstención fue Singapur. Su representante en la asamblea explicó que estaban realizando un esfuerzo multilateral para mejorar las perspectivas para migrantes. “Solo podremos respaldar estos esfuerzos dentro de las limitaciones nacionales, la realidad es que Singapur es un país muy pequeño y uno con los mayor densidad de población, siendo además un país insular, lo cual nos impone unas restricciones y circunstancias únicas”.

Agregó que “pensamos que cada país tiene el derecho soberano de determinar las condiciones en las que puedan entrar los migrantes. También pensamos  que los Estados tienen derechos soberanos de decidir cómo aplicar los principios operativos y las opciones políticas que se mencionan en los objetivos del Pacto”.

Australia también optó por el mismo camino y, en ese sentido, durante su intervención en la ONU destacaron su liderazgo mundial en “oportunidades de migración segura, ordenada y regular”. Y que precisamente el éxito de la política de migración estaba basado en el control de las fronteras y el programa de reubicación.

“El Pacto limita innecesariamente el control de las fronteras, el derecho a dirimir la migración legal e ilegal y los esfuerzos para luchar contra el tráfico de personas en lugar de promover una migración segura, ordenada y regular, en realidad puede frustrar la migración regular”.

En tanto, los argumentos de Bulgaria estuvieron enfocados a su “aprehensión en cuanto a la disposición de la divulgación de información sobre procesos jurídicos y administrativos, y en cuanto a las causas disponibles para una migración singular, ordenada y regular”.

Otra de sus críticas apuntaron a que los “visados humanitarios siguen brillando por su ausencia en nuestra legislación nacional (…) El concepto mismo de que los migrantes no deben someterse a enjuiciamiento penal por haber sido objeto de tráfico contradice nuestra legislación”.

Revisa la exposición de Chile en la ONU

Por Javiera Barrueto para ellibero.cl