El 18 de diciembre pasado declaró por primera vez en la investigación por el homicidio del expresidente Eduardo Frei Montalva uno de los testigos que estuvieron presentes en las dos operaciones de 1982. La diligencia es parte de las medidas para mejor resolver que ha dictado el ministro Alejandro Madrid tras el término, el 22 de agosto pasado, del probatorio especial para recibir la prueba testimonial.

Esto, antes de que dicte la sentencia y defina la situación de seis acusados por el homicidio producto de “la deficiente y tardía atención médica proporcionada al momento de su reingreso a la Clínica Santa María”. La otra causa de la muerte es “la introducción paulatina de sustancias tóxicas no convencionales, por la aplicación de un producto farmacológico no autorizado, denominado Transfer Factor (…) o negligencias que paulatinamente deterioraron su sistema inmunológico y facilitaron la aparición de bacterias oportunistas”.

Juan Pablo Beca Infante, 80 años, no solo entró al quirófano como médico, era además una persona de confianza del mandatario: su yerno, casado con Isabel Frei por más de 50 años, la que falleció hace un año y 10 meses. “Él era mi suegro y por ende mantuve una relación de cercanía con él y su familia desde mucho antes de que fuera presidente de la República. Durante el período posterior al 11 de septiembre seguí manteniendo relación con él. Él era un líder nacional e internacional muy potente y tenía una posición y oposición muy dura con respecto al gobierno militar; varias veces comentó que estaba siendo seguido, que habían encontrado micrófonos, pero no tenía paranoia al respecto”.

El doctor explica que no tenía ningún vínculo “de tipo político” con el expresidente. “Yo trabajaba en la Universidad de Chile y en el Luis Calvo Mackenna como médico pediatra”.

Sobre la situación de salud de su suegro, asegura que no lo mataron y que así se lo hizo ver a la familia: “Me gustaría expresar mi extrañeza de que nunca me citaron antes, pero desde el momento en que se planteó la duda de muerte, y que fue alrededor del año 2000, yo le expresé a la hermana de mi señora que estaban equivocados, que no tenía ningún sentido y, a la pregunta que mi hicieron, señalé que no podía descartar nada y se produjo una diferencia. Luego, fui invitado a comer a casa de Carmen Frei, donde estaba el abogado Varela (Álvaro, que representó por muchos años a la familia), quien habló de antecedentes que estaban investigando en otras causas, pero me mantuve en el hecho de que pensaba que no lo habían matado y se produjo una diferencia, porque no escuché que se refirieran a una causa en particular, solo había coincidencias”, relata Beca.

Y agrega: “Yo no lo creo, mi señora y mis hijos tampoco lo creen y esto se lo puse por escrito a Eduardo Frei hijo en una carta, en que le expliqué lo que yo sabía, y que médicamente no tenía ninguna duda respecto del tema de la muerte de don Eduardo Frei, pues tengo la absoluta convicción de que su muerte se debió solo a una complicación médica”.

Primera operación: “Fue una decisión personal”

Beca fue consultado por Frei Montalva para tomar la decisión de operarse. “Me contó su malestar, que era un reflujo gastroesofágico que le molestaba muchísimo, y tenía el temor de tener una hemorragia digestiva en sus viajes, lo que conversó con su tratante, que era el doctor Goic (Alejandro). Yo ante eso lo llamé y le pedí más antecedentes, en niños también se da y se opera, pero no tenía mayor autoridad. El doctor Goic me dijo que sabía de los riesgos de la operación; él ubicó a quien más casos operados tenía, que era el doctor Larraín (Augusto)”.

Dice además que se planificó la primera cirugía y que, cuando Frei le consultó, “le manifesté que apoyaba su decisión; no le hice recomendación, porque no competía, por mi especialidad. De modo que fue una decisión personal”. Añade que al doctor Patricio Silva, jefe del equipo médico, lo conoció cuando estuvo como interno en el Hospital del Salvador: “Él era una persona de gran prestigio, era un médico de posta, y nosotros íbamos a hacer la práctica”.

En su declaración, sostiene que Silva no fue consultado para la decisión quirúrgica, sino que fue llamado cuando se produjo la complicación. “Él no participó en la decisión de operarse. Allí don Eduardo consultó a sus tratantes, a mí y al doctor Ramón Valdivieso, quien había sido su ministro de Salud, entre quienes supe, aunque pudo haber consultado a alguien más, pero no lo sé. Y estuvimos con el doctor Valdivieso presentes en la cirugía, por lo que soy testigo presencial de la primera intervención y también de la segunda”.

Según su versión, la cirugía ocurrió sin ningún contratiempo visible y se tomaron decisiones de cuidado postoperatorio. A Frei “le molestaba la sonda nasogástrica y se la sacó. A los pocos días se le dio de alta y comenzó en su casa con síntomas abdominales”.

Segunda operación: “Estuve en esa cirugía”

Recuerda que alguien llevó al doctor Silva a la casa del expresidente, mientras él (Beca) se encontraba en Santo Domingo, porque el doctor Larraín se encontraba fuera de Santiago. “Hubo por lo menos 24 horas de espera imperdonables; quiénes participaron de esa decisión, no lo sé. Sí sé que, reingresado a la Clínica Santa María, se tomó una radiografía y había una evidente perforación intestinal, y allí se llamó al doctor Silva, por su prestigio; estuve en esa cirugía y vi el intestino necrótico, y se hizo una resección de un trozo largo de intestino de alrededor de 80 centímetros. Me senté al lado de don Ramón Valdivieso (doctor), quien recuerdo me dijo: ‘Se nos muere don Eduardo'”.

Sabían con su esposa Isabel -dice- que se trataba de una situación gravísima. “Ignoro quiénes decidieron que fuera el doctor Silva quien operara al expresidente, me imagino que el doctor Goic y por lo menos alguien de la familia; yo no fui consultado, pero cuando supe me dio una tranquilidad enorme”.

Transfer Factor: “No sirvió” y “no produjo daño”

Consultado por el denominado Transfer Factor, medicamento que decidieron aplicarle por la infección multirresistente tras la intervención, respondió: “Se envió a Chile porque mal no le iba a hacer y le podría servir. Se trajo sin pasar por ISP (Instituto de Salud Pública), porque ese organismo autoriza la venta y no el uso compasivo”, pero -afirmó- “no sirvió para nada y no produjo ningún daño; y pensar que se trajo con la intención de causarle algún daño, no tiene ningún sentido”.

A la pregunta del tribunal de por qué cree que después no se autorizó su venta al mercado, respondió: “Esto estaba en estudio de eficacia, no de seguridad. Todo esto fue prescrito por personas hinchas de don Eduardo y amigos de sus hijos”.

Sobre el embalsamamiento de Frei, dijo: “Estuve en conocimiento, como lo estuvo toda la familia, que se hizo un embalsamamiento; no sé quién tomó la decisión, porque estábamos en el mes de enero y se había producido una infección en su cuerpo, aunque no se sabe quién tomó la decisión, pero supe que habían llamado a don Roberto Barahona, que estaba enfermo, para que los ayudara en esto. Para ello, solo sabe que se inyecta el cuerpo con formalina, y en otra pieza entró el doctor Rosenberg (Helmar) y otro médico, y estuvieron un par de horas; también se le hizo una máscara de yeso”.

RELACIÓN

El doctor Juan Pablo Beca dijo que “nunca” ha tenido un conflicto con la familia Frei, “pero sí diferencias de opinión, sobre todo en este caso”.

“Estuve en conocimiento, como lo estuvo toda la familia, de que se hizo un embalsamamiento; no sé quién tomó la decisión, porque estábamos en el mes de enero”.

Extracto de declaración doctor Juan Pablo Beca

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