El 24 de octubre de 2019, el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) denunció que 4 personas fueron detenidas y “crucificadas” en la Comisaría de Peñalolen luego del estallido de violencia. Según el relato, los detenidos habrían sido esposados y colgados de una antena metálica, en una practica de tortura y vejamen inaceptable. Obviamente, los medios difundieron esta noticia y la imagen de Carabineros se desplomó rápidamente. Más de un año después, la Justicia decidió sobreseer esta causa. La supuesta crucifixión nunca ocurrió, era una noticia falsa y una mentira más que buscaba enlodar a Carabineros. ¿Pedirá disculpas el director del Instituto Nacional de Derechos Humanos? ¿Renunciará a su cargo? ¿Cómo se reparará la honra y la reputación de una Institución luego de tan salvaje y falsa acusación?

Lo mismo ocurre en estos días: un Carabinero fue formalizado por torturas y apremios ilegítimos, y se encuentra en prisión preventiva por el incidente que ocurrió en un hogar dependiente del Sename en Talcahuano. Querellado por el propio Ministerio de Justicia, se acusa a un Carabinero, que simplemente estaba cumpliendo su labor, de disparar contra un grupo de adolescentes sin justificación. ¿Acaso no vieron las imágenes de los ataques que los inocentes jóvenes realizaban en contra de los Carabineros? ¿Acaso creerán que Carabineros decidió ir a torturar a un grupo de jóvenes por iniciativa propia?

Una y otra vez el abandono a Carabineros se hace evidente. No solo los insultan en la calle. No solo los mandan a ser golpeados en la Plaza Baquedano. También los meten presos por hacer su trabajo y a otros, como el Cabo Nain, los asesinan en el cumplimiento de su deber. Ahí está el Carabinero Zamora, que solo por cumplir con sus órdenes de resguardar el orden público, lleva preso más de un mes, mientras el joven que atacaba a Carabineros se recupera en su casa, sin cargo ni culpa.

El daño que este Gobierno le ha hecho a Carabineros es inconmensurable. No solo ha cambiado a la mayoría de los generales, sino que ha introducido la desconfianza y la pérdida del principio de autoridad al interior de su tropa. Por cierto Carabineros tiene que reformarse y mejorar sus procedimientos, pero no es un desafío distinto al que tienen que observar cientos de instituciones del país que no han sido humilladas ni perseguidas como nuestros carabineros.

Pero más allá del daño que le ha hecho este Gobierno a Carabineros, estamos convencidos de que la institución sobrevivirá, una vez más, a todos estos cuestionamientos. El pueblo de Chile está consciente del rol fundamental que cumple nuestra policía y, a diferencia de todos los que hoy hacen fila para agredirlos y cuestionarlos, sabe que podrán contar con los Carabineros siempre.

Orden y Patria no es un eslogan cualquiera, sino un modo de vida al que Carabineros y millones de chilenos adherimos. Sabemos que sin orden no hay responsabilidad, y sin responsabilidad no hay tranquilidad para el país. Nuestra Patria, más que antes, necesita el compromiso y el trabajo de los miles de Carabineros que nos protegen a lo largo del país y nuestro humilde compromiso es también, salir a defenderlos.

Por José Antonio Kast, presidente Partido Republicano, para ellibero.cl

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