Apreciados amigos,

Un gran saludo a todos, en especial a aquellos que están pasando por momentos difíciles. Elevo al Señor una oración especial por ellos.

Aquí comparto con ustedes unos pensamientos sobre el árbol de Navidad y sobre Navidad misma.  Ante un mundo convulsionado y consumista no nos hará mal mirar desde una perspectiva católica lo que son los símbolos de esa fiesta que nos alegra, congrega y anima.

Les deseo una maravillosa fiesta de Navidad y que el Señor los llene de su Alegría y su Paz.

ÁRBOL DE NAVIDAD

 

Representa en primer lugar a Jesús. Él es el que nos ilumina. Nos alegra. Nos invita a ser buenos, a ser santos.

También presenta la unión entre el cielo y la tierra ya que sus raíces se encuentran en la tierra y el árbol crece siempre  en dirección al cielo.

Su forma triangular representa a la Santísima Trinidad.

La estrella con que se decora la punta representa la FE

Las luces que iluminan el árbol representan la luz de Cristo  que guía nuestro camino por la FE.

Las esferas simbolizan nuestras oraciones ya sea de petición, arrepentimiento, agradecimiento o alabanza.

El pino que siempre se conserva verde significa que es un árbol fuerte y simboliza la vida eterna.

El color de la decoración. Azul: arrepentimiento. Plateado: agradecimiento. Dorado: alabanza. Rojo: petición. Verde: esperanza.

Las figuras colgantes significan la gloria de Dios que se refleja en todas partes.

Los regalos que se colocan al pie del árbol, simbolizan la cantidad de dones que Dios nos trae con su nacimiento y que hemos de compartir con otros.

Que la estrella de Belén que atrajo y guio a los hombres desde lejos, ilumine tu hogar; que llene tu vida, la de tu familia, con todos los dones.

Para quien busca a Dios siempre habrá una estrella como la de Belén que ilumine su caminar.

 

NAVIDAD ERES TÚ

Navidad eres tú, cuando decides nacer de nuevo cada día y dejar entrar a Dios en tu alma.

El pino de Navidad eres tú, cuando resistes vigoroso a los vientos y dificultades de la vida.

Los adornos de Navidad eres tú, cuando tus virtudes son colores que adornan tu vida.

La campana de Navidad eres tú, cuando llamas, congregas y buscas unir.

La luz de Navidad eres tú, cuando iluminas con tu vida el camino de los demás con la bondad, la paciencia, la alegría y la generosidad.

El pesebre de Navidad eres tú, cuando te haces pobre para enriquecer a todos y acoges al Niño

Dios en tu corazón.

Los ángeles de Navidad eres tú, cuando cantas al mundo un mensaje de paz, de justicia y de amor.

Los pastores de Navidad eres tú, cuando llenas tu corazón con aquel que lo tiene todo.

La estrella de Navidad eres tú, cuando conduces a alguien al encuentro del Señor.

Los reyes magos eres tú, cuando das lo mejor que tienes, sin importar a quien.

La vela de Navidad eres tú, cuando decides iluminar.

La música de Navidad eres tú, cuando conquistas la armonía dentro de ti.

El regalo de Navidad eres tú, cuando eres de verdad amigo y hermano de todo ser humano.

La tarjeta de Navidad eres tú, cuando la bondad está escrita en tus manos.

La felicitación de Navidad eres tú, cuando perdonas y restableces la paz, aun cuando sufras.

La Misa de Navidad eres tú, cuando te haces alabanza, ofrenda y comunión.

La cena de Navidad eres tú, cuando sacias de pan y de esperanza al pobre que está a tu lado.

La fiesta de Navidad eres tú, cuando dejas el luto y te vistes de gala.

Tú eres, sí, la noche feliz de Navidad, cuando humilde y consciente, recibes en el

silencio de la noche al Salvador del mundo sin ruidos ni gran aparatosidad, tu sonrisa de

confianza y de ternura en la contemplación interior de una Navidad perenne que establece

el reino dentro de ti. ¡Feliz Navidad!

Un cordial saludo de su párroco,
Roberto Espejo Fuenzalida, Pbro.