Jair Bolsonaro y cuatro dirigentes latinoamericanos que buscan seguir sus pasos
Jair Bolsonaro y cuatro dirigentes latinoamericanos que buscan seguir sus pasos

La llegada de Jair Bolsonaro al gobierno en Brasil marca un antes y un después en la historia de América Latina. Al convertirse en el primer candidato con un discurso radicalizado de derecha en ganar una elección presidencial rompió una barrera que parecía infranqueable.

Si bien en todos los países hay partidos y dirigentes que ocupan las distintas posiciones del espectro ideológico, no parecía posible el triunfo de alguien con un discurso tan políticamente incorrecto en la América Latina posterior a la transición democrática. El éxito de Bolsonaro avala una retórica que se consideraba inhabilitada y sienta un precedente que anima a quienes piensan como él.

“El vaciamiento de la democracia que construyó el neoliberalismo hace esperable fenómenos como los de Bolsonaro, aún cuando las formas particulares sean distintas y la región muestre variaciones importantes en la fuerza de los movimientos que se oponen a la derecha”, sostuvo el historiador argentino Juan Grigera, profesor de la Universidad Nacional de Quilmes e investigador del Conicet, consultado por Infobae.

Jose Antonio Kast junto a Jair Bolsonaro

Jose Antonio Kast junto a Jair Bolsonaro

Sin embargo, no se puede desconocer que Bolsonaro es un producto de la sociedad brasileña, y su victoria es consecuencia de una coyuntura sociopolítica muy peculiar. Eso no significa que no puedan surgir liderazgos semejantes —de hecho ya hay muchos que quieren seguir sus pasos—, pero es un fenómeno único e irrepetible.

“Veo poco probable que alguien como Bolsonaro gane elecciones en América Latina”, dijo a Infobae Cristóbal Rovira, profesor de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, de Chile. “Creo que hay una serie de condiciones que hacen que el caso de Brasil sea muy particular, y que permitieron que alguien como él logre sacar más del 50% de los votos. Lo que sí veo posible es que las derechas de la región se tensen, y se hagan la pregunta de si seguir el patrón moderado de Mauricio Macri en Argentina y de Sebastián Piñera en Chile, o si radicalizarse para ganar elecciones”.

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En busca del próximo Bolsonaro

José Antonio Kast es probablemente el político latinoamericano más cercano al presidente electo de Brasil. Fue diputado nacional en Chile entre 2002 y marzo de 2018, y era uno de los líderes de la Unión Demócrata Independiente (UDI), el partido heredero del régimen pinochetista.

En 2016 renunció diciendo que la fuerza se había alejado de sus valores tradicionales y fundó Acción Republicana, un partido con un perfil de derecha más extremo. En las elecciones presidenciales de 2017, que marcaron el retorno de Piñera a la Moneda, sorprendió sacando el 7,9% de los votos, que le permitieron salir cuarto.

Al igual que Bolsonaro, es criticado en la opinión pública por sus posiciones controvertidas y extremas en ciertos asuntos. El año pasado, por ejemplo, aseguró que había en Chile una “dictadura gay” que “arrincona a los líderes políticos”.

Alfredo Olmedo saluda a Jair Bolsonaro

Alfredo Olmedo saluda a Jair Bolsonaro

“Kast venía creciendo antes de Bolsonaro —dijo Rovira—. Se fue de la UDI con el argumento de que dejó de defender las ideas propiamente de derecha. Lo interesante es que ha logrado posicionarse en el debate público con mucha fuerza, y ha tensado a la derecha chilena, que se venía moderando. Basta pensar que Piñera dijo que muchas políticas del gobierno anterior, como la gratuidad universitaria, llegaron para quedarse, e incluso la está expandiendo. Lo que dice Kast es que hay que alejarse de eso y radicalizarse. Tiene ideas fuertemente autoritarias y populistas“.

Los vínculos de Kast con el ex capitán del Ejército brasileño son explícitos. Tras manifestar públicamente el apoyo a su candidatura, fue a visitarlo a Río de Janeiro después de la primera vuelta. “Brasil ha derrotado a la izquierda corrupta y ha elegido la libertad y esperanza que representa Bolsonaro con una mayoría aplastante”, dijo luego del ballotage.

“El de Kast es el caso más nítido en la región —continuó Rovira—. Pero más allá de él, no lo he visto con tanta claridad en otros países, donde lo que hay es más embrionario. Mi apuesta es que en aquellos lugares en los que hay una conjunción similar a la de Brasil, como crisis económica y temor a la delincuencia, es más fácil que pueda surgir una derecha de ese tipo”.

 Veo poco probable que alguien como Bolsonaro gane elecciones en América Latina

Uno de los que quiere seguir sus pasos, aunque aún está lejos, es Alfredo Olmedo. Nacido en la provincia de Salta, en el noroeste argentino, se hizo conocido como un histriónico empresario sojero. Aprovechando esa fama, ganó una banca como senador provincial en 2007.

Como Bolsonaro, es evangélico y tiene un discurso marcadamente conservador y religioso, que combina el rechazo al matrimonio entre personas del mismo sexo, con la defensa de políticas de seguridad muy duras, como premiar a los policías que maten delincuentes. En 2009 fue electo diputado nacional y fue candidato a vicegobernador de Salta en 2015.

Olmedo venía expresando su admiración hacia el mandatario brasileño y el fin de semana pasado fue a conocerlo. “Conversamos sobre temas que me preocupan, como que el presidente Macri dijo que va a tratar (por ley) la ideología de género, cosa con la que tanto Bolsonaro como yo no estamos de acuerdo. Coincidimos en que la familia es la base de la sociedad, en el orden a Dios y en el respeto”, contó tras el encuentro. Recientemente, anunció que será candidato a presidente en 2019.

Edgardo Novick también proviene del mundo de los negocios. Es dueño de varias tiendas de indumentaria y tuvo siempre un perfil alto, con mucha presencia en los medios de comunicación.

En 2015 se lanzó a la competencia por la alcaldía de Montevideo. Fue uno de los candidatos que presentó el Partido de la Concertación, unión de los partidos Colorado y Nacional, y sorprendió a todos siendo el segundo postulante más votado, con el 24,2%, detrás de Daniel Martínez, del Frente Amplio.

Al año siguiente fundó su propia fuerza política, el Partido de la Gente, con una plataforma que combina liberalismo en el plano económico, con conservadurismo social y moral. En 2019 competirá por la presidencia.

 Creo que quienes intentan copiar a Bolsonaro como si se tratara de una técnica van a fallar estrepitosamente

Si bien en 2016 negaba ser de derecha y se mostraba más centrista, su discurso se derechizó después del triunfo de Bolsonaro en Brasil. El día siguiente al ballotage publicó una solicitada en los principales diarios del país celebrando la victoria del brasileño. “Hoy se termina el PT y el año que viene se termina el Frente Amplio”, decía el anuncio. “Las mentiras de la izquierda corrupta se agotaron”.

Comparado con Bolsonaro por sus críticos, se hizo cargo de las semejanzas. “Si combatir la delincuencia y dar una batalla frontal contra la corrupción es ser parecido, soy parecido”, dijo. Aunque aclaró que está en contra de la discriminación por razones de género u orientación sexual.

“Creo que quienes intentan copiar a Bolsonaro como si se tratara de una técnica van a fallar estrepitosamente. En los casos en los que ya se ha visto resulta hasta tragicómico”, dijo Grigera.

Edgardo Novick

Edgardo Novick

Fabricio Alvarado Muñoz estuvo a punto de llegar a la presidencia de Costa Rica seis meses antes que el brasileño. Fue el candidato más votado en la primera vuelta, pero el oficialista Carlos Alvarado Quesada, que había salido segundo, se impuso en el ballotage por 60 a 40 por ciento.

Alvarado Muñoz no ha manifestado públicamente sus coincidencias con Bolsonaro como sí hicieron los otros dirigentes, pero tiene muchas similitudes con él. Profesa el evangelismo y ganó fama como pastor y cantante de música cristiana. Está casado con Laura Moscoa, una conocida predicadora que protagonizó durante la campaña un video viral en el que se la veía “hablando en lenguas”.

El eje de su discurso es “la defensa de los valores de la vida y la familia”, y la oposición a la “ideología de género”. Eso incluye el rechazo al matrimonio gay, e incluso la creencia en la necesidad de “restaurar a las personas homosexuales”.

El predicador evangélico y ex candidato presidencial en Costa Rica, Fabricio Alvarado (REUTERS/Juan Carlos Ulate)

El predicador evangélico y ex candidato presidencial en Costa Rica, Fabricio Alvarado (REUTERS/Juan Carlos Ulate)

Un fenómeno difícil de replicar

La ultraderecha está de moda en el mundo, está claro. Se vio en las diferentes elecciones celebradas este año en Europa, y se escucha en los debates que se impusieron en Estados Unidos tras el ascenso de Donald Trump. Pero el contexto es muy diferente en América Latina.

“Un elemento común entre Estados unidos y Europa es la utilización del discurso antiinmigración y antirefugiados por parte de los populistas de derecha. Pero, en mi opinión, en el resto de los países latinoamericanos no están presentes las condiciones de las cuales se beneficiaron Trump y Bolsonaro“, dijo a InfobaeJosé Filipe Pinto, profesor de ciencia política en la Universidad Lusófona de Lisboa.

Es cierto que el fenómeno migratorio tampoco está presente en Brasil, con la excepción de la irrupción de los venezolanos que llegaron huyendo de la devastación de su país. Pero en el gigante de la región se dieron otros factores que, por el momento, no se conjugaron de esa manera en ningún otro país.

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“Hay cuatro características que hacen a Brasil más peculiar —enumeró Rovira—. La primera es una recesión sumamente profunda, que afectó a los bolsillos de los brasileños por un periodo muy largo. La segunda es el escándalo de corrupción que estalló, que involucró al conjunto de la elite política y económica, lo cual hizo que la bronca hacia el establishment fuera superior. La tercera es el papel de la Justicia, que hay que ver cuán independiente ha sido realmente. Y la cuarta es que hay un sistema político muy particular, con mucha fragmentación y un actor político central, que es el PT. Eso es difícil de replicar en otros lugares”.

Pinto recalcó también la centralidad de otro fenómeno clave que es el avance de las iglesias evangélicas y su incursión en política, que probablemente no esté en ningún lugar tan desarrollado como en Brasil. “Logró el apoyo de los evangélicos, sobre todo de la Iglesia Universal del Reino de Dios, luego de prometer el retorno a un orden moral perdido”.

 En el resto de los países latinoamericanos no están presentes las condiciones de las cuales se beneficiaron Trump y Bolsonaro

Por muchas de estas razones, el politólogo Gibrán Ramírez Reyes, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México, consideró “poco factible que se replique algo similar a Bolsonaro”. No obstante, hay países que reúnen ciertas condiciones, que, si se combinaran con otras que hoy no están presentes, harían mucho más realizable ese proyecto en el futuro.

“Depende de cuatro factores —dijo Ramírez Reyes—. El primero es cómo se construye simbólicamente la nación. Si se compone a partir de un componente racial, como pasa en países con elites blancas, con poca apertura. En segundo lugar, depende de la naturaleza de la elite política. Si está aislada y vinculada a grupos de poder económico, tiende a buscar liderazgos que se construyen por el aire. Lo tercero es la quiebra de los sistemas de intermediación, necesarios para resolver problemas en los territorios. Si se pudre esa estructura, es mucho más probable el ascenso de un líder de estos. Y, en cuarto lugar, depende de que haya una crisis de representatividad de los partidos políticos”.

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