Harold Mayne-Nicholls afirmó -a través de su cuenta de Twitter- que Azul Azul no aceptó su propuesta para hacerse cargo de la vicepresidencia de Universidad de Chile. Lo más probable es que sea Mario Conca quien, nuevamente, se haga de un poder importante dentro de la concesionaria.

Harold había presentado -a priori- un plan ambicioso a Carlos Heller. Su idea era fortalecer la mística de la U en base a los cadetes del club. Impulsar la materia prima formada en casa, para así -según sus propias palabras- “pelear todos los campeonatos que la institución juegue”. La historia fue distinta.

El ex mandamás de la ANFP no llegará a la avenida El Parrón y lo más probable es que la sociedad anónima que administra los futuros del club, vuelva a confiar en viejos conocidos, en antiguos (o no tanto) amigos o compadres…según amerite el caso.

Lo cierto es que, más allá de que el puesto de “vice” siga vacante, lo más probable es que Heller vuelva a tropezar con la misma piedra. Que nuevamente confíe en “un cercano” para reimpulsar la imagen del club, la cual pasa por un momento muy complicado…dentro y fuera del verde césped.

Decisión totalmente equivocada -a mi juicio- ya que con la llegada de Mayne-Nicholls tenía la inédita gran chance de contar un asesor que no iba a ser el típico “yes men” que suele rodear al hombre fuerte del Club Hípico. Era la posibilidad de dar un salto -a lo menos- mediático por parte de la S.A.

Está claro que nadie puede asegurar el éxito de una institución solo en base a la llegada de un personaje particular. Pero también es cierto que el ex funcionario FIFA goza de una credibilidad a toda prueba en este país y que, además, siempre apuesta a ganador cuando le toca emprender una aventura deportiva; la sola idea de haber pensado en Bielsa para la selección, habla de aquello.

Sin dudas era el intento de dar un paso adelante en lo dirigencial. Vuelvo a repetir: nadie puede asegurar que la -hasta hora- frustrada llegada de Harold a la “U”, hubiese significado el impulso definitivo del club. Pero sí hubiese sido una señal de que los jefes de Azul Azul estaban en la búsqueda de una idea distinta, de otra mirada que no fuese solo la del ‘amiguismo’ que tan mal le ha hecho al club y, en definitiva, al hincha.

En base a lo anterior, me hago algunas preguntas y se las dejo en la mesa ¿Es posible hacer la misma cosa -una y otra vez- y esperar obtener resultados diferentes? o ¿Tropezar con la misma piedra -nuevamente- puede garantizar algún tipo de éxito en el corto, mediano o largo plazo? La realidad es que hay que esperar. Ver qué pasa. Pero ante los antecedentes aquí expuestos, me arriesgo a decir que -por lo menos estos directivos- no aprenden más.

Por: Jaime Troncoso Trunce (Twitter: @matrope_ )