Señor

Ministro en Visita Extraordinaria

Don Alejandro Madrid Croharé

 

Sr. Ministro:

 

Por 16 años Usía ha estado a cargo de la investigación por el fallecimiento del ex Presidente de la República, Don Eduardo Frei Montalva y en su Auto Acusatorio del 1 de agosto de 2017, después de esta larga investigación, acusó a las siguientes personas indicando en su Resolución: “les cupo la participación que se indicará, en el hecho ilícito que se ha tenido por justificado”:

Sres. Patricio SILVA GARIN, Raúl Diego LILLO GUTIÉRREZ y Luis Alberto BECERRA ARANCIBIA, como autores del delito de HOMICIDIO del Ex Presidente de la República, don Eduardo Frei Montalva;

Sr. Pedro Samuel VALDIVIA SOTO, como cómplice del mismo, y

Sres. Helmar Egon ROSENBERG GÓMEZ y Sergio GONZÁLEZ BOMBARDIERE,

como encubridores del señalado delito.

 

En el archivo adjunto que ha sido llamado “OBSERVACIONES AL AUTO ACUSATORIO”, el Observatorio Policial y Militar de Derechos Humanos, habiendo recopilado más de 1.300 informaciones de prensa entre los años 2000 y 2018, más una serie de antecedentes de la Causa Rol N° 7.981- B – Tomo L (50), algunas declaraciones efectuadas en la Etapa de Plenario y otros antecedentes de conocimiento público, ha realizado un detallado estudio del proceso investigativo, luego de lo cual han quedado al descubierto múltiples contradicciones, inconsistencias y falencias, las que se detallan en las “Observaciones” mencionadas, a partir de las cuales dejan en evidencia que las acusaciones formuladas carecen de fundamentos que permitan, en justicia,  formular cargos a las personas anteriormente mencionadas.

 

Tal como le hemos hecho presente a la señora Carmen Frei, durante los últimos 18 años, la familia Frei Ruiz-Tagle ha influido en la opinión pública para posicionar el relato vinculado con la muerte del ex Presidente Frei como “un magnicidio cometido por agentes del Estado”, premisa a partir de la cual, se configuró el proceso investigativo. Es probable que Usía no tenga necesidad de leer las “Observaciones al Auto Acusatorio” en Anexo adjunto, pero invitamos a quienes reciban copia de la presente carta a leerlas con atención, ya que al hacerlo llegarán a la convicción de que el Auto Acusatorio no fundamenta sólidamente las acusaciones que pretende. Sólo a modo de ejemplo se mencionan varias de estas observaciones, las que son desarrolladas en forma detallada en el adjunto:

 

  1. Acusa de autor de homicidio al doctor Patricio Silva Garín, por múltiples hechos, entre los que se destacan:
  • No haber tomado las medidas de seguridad al existir una alerta de que el ex Presidente había sido envenenado antes de la primera operación. El año 2000, la ex Senadora Carmen Frei Ruiz-Tagle, reconoció en sesión del Senado a lo menos un llamado de este tipo, señalando que fueron su hermano Eduardo y su esposo Eugenio quienes coordinaron con el Directorde la Clínica Santa María las medidas de seguridad, lo que tiene absoluta lógica, pues eran medidas que tenía que tomar la familia.
  • No haber tomado exámenes para comprobar ese eventual envenenamiento.

En el mismo Auto Acusatorio se indica que al ex Mandatario se le tomaron exámenes previos a la primera operación, los que resultaron “satisfactorios”. El doctor Andrés Tchernitchin Varlamov en su declaración en el Plenario, plantea exactamente lo mismo y agrega que le llama la atención que los problemas de salud del ex Presidente se iniciaran después de la primera operación.

  • Por la aplicación al ex Presidente del producto Transfer Factor.

Existen declaraciones que acreditan que Don Eduardo Frei Montalva contó con un completo equipo médico que lo acompañó en todo momento, en donde el jefe de la parte médica era el doctor Alejandro Goic Goic y de la parte quirúrgica era el doctor Patricio Silva. Además, la aplicación de este producto fue parte de un tratamiento médico no quirúrgico y fueron los doctores Alejandro Goic, Juan Pablo Beca y Hurtado quienes decidieron utilizarlo y fue el doctor Patricio Rojas Saavedra el encargado de traerlo desde Estados Unidos.

  • Por la demora en operar al ex Mandatario en segunda instancia

Se omite aclarar que el doctor Augusto Larraín Orrego, quien intervino al ex Presidente la primera vez, viajó a Pucón y no regresó oportunamente para atender a su paciente y que además existía un equipo médico liderado por el doctor Goic, quienes tomaban las decisiones en forma colegiada. Y ante la ausencia del doctor Larraín y debido a la gravedad del paciente, fue el doctor Silva quien tuvo que intervenirlo.

 

  1. El Auto Acusatorio establece que el ex Presidente fue envenenado con Gas Mostaza y Talio; lo anterior, de acuerdo al peritaje efectuado por las doctoras Laura Börgel y Carmen Cerda, quienes inclusive llegaron a asegurar que fue aplicado vía endovenosa, en dosis bajas y en forma paulatina, a lo menos tres meses antes de la primera operación.

En el Auto Acusatorio no se menciona la existencia de los otros cuatro peritajes: el del FBI, en Canadá, en Bélgica y el último efectuado por el prestigioso tanatólogo español Aurelio Luna; todos lo cuales descartaron categóricamente que el fallecimiento del ex Mandatario haya sido producto de la aplicación de esas sustancias tóxicas. Además, en su declaración durante el Plenario, el doctor Leonardo Enrique Gaete González también desacredita completamente las conclusiones de las doctoras Börgel y Cerda.

Lo curioso es que en el mismo Auto Acusatorio se menciona la declaración del doctor Augusto Larraín, quien indica que al presenciar la segunda operación, efectuada por el doctor Silva, observó una infección localizada producida presuntamente por una sustancia tóxica aplicada en una compresa. Lo que se contrapone completamente con la hipótesis de envenenamiento por Gas Mostaza y Talio. Si fue así, entonces es razonable asumir que la aplicación de esa eventual compresa envenenada se produjo en la primera operación realizada por el doctor Larraín.

  1. Existen declaraciones efectuadas en el Plenario, entrevistas en medios de comunicación y otros antecedentes que plantean serias interrogantes respecto de una negligencia que habría ocurrido en la primera operación realizada por el doctor Augusto Larraín al momento de suturar el abdomen del paciente, a raíz de lo cual se produjo la obstrucción intestinal y la consiguiente grave infección, que derivó finalmente en la septicemia fatal que afectó al ex Mandatario. En relación a lo anterior, ¿está determinado quien fue el que efectuó la sutura al ex Presidente en la primera operación?

Es importante agregar que el año 1997 el doctor Larraín operó a la Senadora Isabel Allende por un problema similar. Producto de esta intervención la Senadora tuvo serios problemas post operatorios, por lo que tuvo que ser intervenida nuevamente por otro médico. El doctor Larraín reconoció públicamente haber cometido un error médico.

 

  1. Acusa al doctor Pedro Valdivia Soto como cómplice de homicidio, por el solo hecho de que en algún momento, como médico residente de turno de la Clínica, atendió al ex Presidente cuando estaba sufriendo un shock séptico y por haber preguntado en algunas oportunidades por el estado de salud del paciente cuando estaba en la UCI. Pero, ¿cómo pudo haber provocado esa sola visita del médico la muerte del ex Mandatario, si ya había sido reinternado con un cuadro agudo de obstrucción e infección intestinal?. O sea, lo que ocasionó el grave cuadro médico había sucedido mucho tiempo antes.

 

  1. Acusa como autores de homicidio al ex chofer del ex Presidente, Sr. Luis Becerra Arancibia y al ex agente de la DINA Sr. Raúl Lillo Gutiérrez, pero si la muerte del ex Presidente fue ocasionada por la aplicación endovenosa de Gas Mostaza y Talio o en su defecto producto de una compresa contaminada con una sustancia tóxica, en ninguna parte el Auto Acusatorio fundamente cómo y en qué momento ambas personas llevaron a cabo esta acción.

 

  1. Acusa de encubridores del homicidio a los doctores Helmar Rosenberg Gómez y Sergio González Bombardiere, por haber efectuado la autopsia del ex Presidente sin autorización, pero el doctor Rosenberg ha insistido que fue el fallecido doctor Roberto Barahona Silva quien le solicitó que efectuara este procedimiento médico. Fue la Sra. Carmen Barahona, hija del doctor Barahona, quien en entrevista a la prensa declaró categóricamente que fue el doctor Patricio Rojas quien le solicitó telefónicamente a su padre, que estaba en su casa enfermo, que se le efectuara la autopsia al cuerpo del ex Mandatario y fue a su vez el fallecido médico quien se lo pidió al doctor Rosenberg que lo realizara. Además, se acusa a ambos médicos de haber realizado el embalsamamiento del cuerpo del ex Presidente, supuestamente, para eliminar las evidencias del “envenenamiento”, lo que, considerando las reales causas del fallecimiento del ex Mandatario es totalmente intrascendente.

 

 

En resumen, como Observatorio tenemos el total convencimiento de que la muerte de Don Eduardo Frei Montalva se debió a una septicemia derivada de la primera intervención quirúrgica y que calificar como “homicidio” esta lamentable muerte no tiene ningún fundamento sólido, más allá del afán de la familia Frei Ruiz-Tagle para que la muerte de su padre sea considerada como un “magnicidio cometido por agentes del Estado”, todo lo cual está claramente fundamentado en las “Observaciones al Auto Acusatorio” que se adjuntan.

 

¿Por qué este Afán de la Familia Frei?, creemos firmemente que es para intentar borrar de la historia dos hechos irrefutables: el gobierno del fallecido ex Presidente creo el caos en el agro y sembró las bases de la violencia rural y urbana con la nefasta reforma agraria; y, Don Eduardo Frei Montalva apoyó el Pronunciamiento Militar de 1973, lo que la izquierda chilena jamás le ha perdonado. Y por añadidura, desacreditar la inmensa e innegable obra del Gobierno de las Fuerzas Armadas y Carabineros de Chile, intentando que su Sr. Padre sea recordado como el ex Presidente asesinado por la “dictadura”.

 

No podemos dejar de mencionar que, al igual como ha sucedido en los procesos por presuntas violaciones a los DD.HH. en contra de Militares, esta causa judicial llevada adelante utilizando el antiguo sistema procesal inquisidor, no ha permitido que los acusados tengan acceso a una adecuada defensa, ejemplo de lo anterior es la gran cantidad de antecedentes y diligencias que Usía ha mantenido en “cuadernos reservados y secreto”, a los que los abogados defensores no han podido acceder, lo que ha dificultado enormemente el trabajo de estos profesionales en favor de sus defendidos.

 

De acuerdo a lo anterior, tenemos plena seguridad de que las personas inculpadas en el Auto Acusatorio son completamente inocentes de las acusaciones formuladas y quienes lean con detención y en conciencia las “Observaciones” adjuntas, coincidirán en que, si alguna responsabilidad tienen una o más de las personas acusadas, esta no pasa más allá de una irregularidad administrativa y como máximo de una negligencia médica.

 

Le saludan atentamente,

 

Luis Niemann Figari

Guillermo García Lemaitre

Observatorio Militar y Policial de Derechos Humanos