El Producto Interno Bruto (PIB) es la medida individual más utilizada de la actividad económica general de un país. Representa el valor total a precios corrientes de los bienes y servicios finales producidos dentro en un país durante un período de tiempo específico ( en este caso un año) dividido por la población promedio para el mismo año. Es un claro indicador de la riqueza de la nación.

En 2018, los países más ricos del continente son EEUU con un PIB per cápita de 62.500 dólares, Canadá 46.730 dólares, Uruguay 17.380 dólares y Chile con 16. 140 dólares.

Los datos de la Guyana Francesa no están disponibles en la data del FMI.

De los cuatro países más pobres del continente, tres pertenecen a la Alianza Bolivariana para América (Alba), Venezuela, Nicaragua y Bolivia, una alianza de países que se definen socialistas. El resto de los miembros de la Alba son países del Caribe.

El espejismo del ingreso mediano bajo

El Banco Mundial clasifica las economías del mundo en cuatro grupos de ingreso: alto, mediano alto, mediano bajo y bajo. Esta clasificación se basa en el ingreso nacional bruto PIB per cápita calculado en dólares corrientes de los Estados Unidos.

Los umbrales se determinan al inicio del ejercicio del Banco Mundial en el mes de julio y permanecen fijos por un periodo de 12 meses, independientemente de las revisiones de las estimaciones que se realicen con posterioridad. Al 1 de julio de 2018, los nuevos umbrales para la clasificación según el nivel de ingreso son:

Según esta clasificación ningún país del continente es de ingreso bajo, y a excepción de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Honduras (ingresos mediano bajo) todos los 18 restantes son países clasificados como de ingreso mediano alto o ingreso alto.

Analistas consultados por lapatilla.com coinciden en señalar críticas a los umbrales que establece el Banco Mundial, en cuanto que en países que clasifican como países de ingreso mediano bajo existen grandes diferencias, alta pobreza extrema, enfermedades endémicas, carencias de servicios básicos, altas tasas de migración, con actividades depredadoras y contaminantes del ambiente.

Coinciden en señalar que parte de sus ciudadanos vive en la extrema pobreza, pero no lo suficiente como para considerarles países de ingresos bajos, que son los que captan la mayor parte de la ayuda de las agencias multilaterales y de los países de ingreso alto.

El caso de Venezuela: El colapso socialista de la riqueza

Venezuela fue el país con el mayor PIB per cápita de América Latina durante décadas, gracias a una vigorosa industria petrolera y minera. Tiene las reservas petroleras más grandes del mundo, pero en los últimos 20 años de gobiernos socialistas ha destruído 2,4 millones de barriles diarios de producción de crudos. En noviembre apenas produjo 1,17 millones de barriles diarios.

Y las proyecciones de producción futura son aún más sombrias.

El sexenio en al poder de Maduro (2013-2018) el régimen socialista produjo una reducción acumulada del 56% del PIB en 2018 respecto al PIB del año 2012. La economía completará en 2018 (-18%) cinco años consecutivos de contracción (2014 -3,9%; 2015 -6,2%; 2016 -16,5%; 2017 -14,0% y 2018 -18,0% según datos del Fondo Monetario Internacional).

Por otro lado, el financiamiento inorgánico del déficti fiscal, que algunos economistas señalan que supera el 25% del PIB, el régimen socialistas trajo una hiperinflación que supera el 1.000.000% en 2018, según datos del FMI.

Tal combinación ha molido en PIB per cápita de Venezuela, causando que más de 3,5 millones de venezolanos hayan migrado del país, en lo que se considera la más dolorosa pérdida de capital humano que haya sufrido país alguno de la región desde las guerras de independencia.

En 2018, el PIB per cápita de Venezuela cayó 52,1% respecto al año 2017 y 58,0% respecto al del año 2013.

Una tragedia, producida por ese manual de fabricación de miseria llamado socialismo.

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