A los 53 años falleció René O’Ryan, el ex buzo que se hizo famoso en el recordado reality Pelotón.

La triste noticia fue confirmada a través de las redes sociales por el periodista Christian Pino, quien lo conocía desde los tiempos del programa de telerealidad de la señal pública.

O’Ryan luchaba desde hace más de un año contra un agresivo cáncer al esófago.

En agosto de 2017, en una entrevista en el matinal Bienvenidos, el ex marino contó que los médicos le habían dado una esperanza de vida de un año. Sin embargo, había logrado superar esas expectativas.

En tanto, en marzo pasado visitó La Mañana de Chilevisión y esta fue parte de la conversación que se generó:

René O’Ryan: “No sé si estoy sano. La realidad es que yo debería haber muerto en septiembre. La fecha de término era diciembre. Yo no iba a pasar Navidad, pero acá estoy”

Rafael Araneda: “Voy a aprovechar de la confianza que tenemos, porque hay cosas que yo sé que tú no sabes, si le ganaste o no, pero le has dado una batalla extraordinaria… A ti te enseñaron para no quebrarte”

O’Ryan: “Sí, pero hoy día me quiebro fácilmente”

Araneda: “¿Eso te lo enseñó la enfermedad?”

O’Ryan: “Me lo enseñó la enfermedad, a ser más humano, a darme cuenta que llorar no es malo. Cuando veo que alguien se muere, le digo (a sus cercanos) ‘llora, llora, descarga, no te lo aguantes, no te lo comas. Descarga. Es una pérdida, pero no te quedes con el dolor. Sufre, llora’.

“Te juro, ya me ha visto mucha gente, cuando se van mis amigos y están mis hijos y me pongo a llorar como cabro chico, porque me da pena cómo se apaga una persona con cáncer. Da pena. Es una cuestión terrible”

Araneda: “Esta capacidad de hombre rudo te abrió muchas puertas, pero te cerró otras. En lo espiritual había una válvula de botar lo humano, que no existía, que no corría, y la aprendiste de una manera muy dura. ¿Estoy equivocado?”

O’Ryan: “Es así. Yo creo que toda esta enfermedad me ayudó a ser más humano, a darme cuenta que no soy Superman. También tengo debilidades. También quiero vivir, también quiero sentir. Quiero ver crecer a mi cabro chico, quiero ver a mi mujer realizada, que mi hijo se gradúe, te lo juro.

“Muchas cosas que de momento me dicen ‘no te queda nada de vida’, tú dices ‘qué lata, me lo voy a perder’. Y hay que pelearla”.

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