¿Sabías que los sentidos juegan un papel muy importante en las relaciones sexuales? Seguramente sí que lo sepas, pero seguro que no sabes cómo potenciarlos.

Nuestra vida diaria y, rutinaria, acaba apagando la llama del sexo con nuestra pareja. Aunque no lo creamos, nuestros sentidos, con el estrés, las prisas y, la rutina en sí, también se apagan. Impidiendo que podamos disfrutar plenamente del acto sexual con nuestra pareja.

Por ello, te traemos algunos trucos para que disfrutes (aún más) del sexo:

Gusto

La saliva, contiene testosterona, por lo que ayuda a despertar nuestra excitación y deseo sexual rápidamente. Además, los besos, aparte de provocarnos un escalofrío por todo el cuerpo, consigue relajarnos reduciendo la hormona del estrés.

Por otro lado, activa y ayuda a mantener los vínculos afectivos con tu pareja.

Entrena la lengua

• Escoge un alimento y véndate los ojos.
• Con el alimento en los labios, empezarás a salivar. Es el momento de meterlo en la boca.
• Chupa lentamente el alimento y empieza a masticarlo suavemente.
• Una vez ya hayas cogido práctica, puedes pasar a la acción con tu pareja.
Puedes utilizar el alimento que tienes en la boca para jugar con él y pasárselo por el cuerpo.

Tacto

La piel es el gran sentido sexual. Cada rincón de la piel es distinto, según las terminaciones nerviosas que contenga.

Las caricias, son muy excitantes en según qué puntos del cuerpo, pero se debe ir variando el repertorio, ya que si se cae en la rutina, las caricias pueden pasar a ser poco apetecibles. Incluso las zonas pueden volverse más insensibles al tacto.

Entrena tus manos

– Probar jugando entre ustedes, dedíquense un rato a cada uno.

– Elijan un objeto suave con el que acariciar, como por ejemplo una pluma o la propia yema de los dedos.

– Recorre el cuerpo entero, viendo cómo reacciona en el momento en que le estas acariciando una u otra parte. Después, cambiar los roles. Que sea él el que te acaricie a ti.

Observar y tocar es una muy buena forma de aprender.

Vista

Nadie puede negar, que cuando conectas con alguien y se miran fijamente a los ojos, te recorre un cosquilleo por todo el cuerpo y te produce una sensación placentera.

Una mezcla entre complicidad y pasión, que nos hace sentir un flechazo mutuo.

Habla con los ojos, desea

Se trata de que busques una imagen, puede ser física o mental, pero que represente el acto sexual.

Solo tienes que concentrarte en la imagen durante unos 10 minutos e intentar absorber la mayor cantidad de detalles posibles.
El fin, es reflexionar sobre si tú también te fijas hasta en los más pequeños detalles.

Si realizas este ejercicio de manera seguida podrás conseguir una perspectiva más amplia sobre tus relaciones sexuales. Por lo tanto, potenciar el placer al máximo.

Oído

Aunque no lo creamos, el oído tiene un poder muy importante dentro del sexo. Todo aquello que escuchamos o decimos a la otra persona, así como el tono que utilizamos, favorece o desfavorece a que nuestra excitación y deseo vaya a más.

Escuchar películas porno

Lo normal es que las películas porno las observes, pero esta vez te vamos a pedir que la escuches.

Te sorprenderás de la cantidad de detalles que percibes cuando toda tu atención se centra en el audio y no la imagen. Este ejercicio ayuda positivamente a potenciar el estímulo sexual.

Olfato

Aunque no es de una manera tan obvia como otros sentidos, el olfato también tiene un papel primordial en el sexo.

Todo el mundo tiene un olor determinado, y eso nos hace decantarnos hacia aquellas personas que por su aroma, u olor corporal, encajan más con lo que buscamos o nos atrae.

Por el olfato, captamos las feromonas, claves en las relaciones sexuales. Los perfumes, pueden jugarnos malas pasadas.
Si alguien que te gusta lleva la misma colonia que tu ex pareja, puede ser una “trampa” para tus sentidos, de manera inconsciente.

Explora el olor

Lo primero es olerte y explorarte a ti. Empieza por tu cuerpo, quítate la ropa y huélete.

Incluso tus partes genitales, únicamente para explorar tu aroma. Luego haz lo mismo con el cuerpo de tu pareja, y el contigo.

Se trata de que puedan experimentar que aromas les gustan y cuáles no, para saber de qué manera potenciar esos que les producen sensaciones positivas.

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