Después de conocer la declaración del Dr. Beca respecto de la muerte de su suegro, el expresidente Eduardo Frei Montalva, sería bueno que otros testigos del caso siguieran su ejemplo.

La acusación dice “deficiente y tardía atención médica al momento de su reingreso”. El país debiera saber el motivo de por qué el cirujano de la primera operación demoró más de 48 horas en llegar desde Pucón para evaluar a su paciente.

La evaluación inicial del enfermo (ante la ausencia del cirujano tratante) del Dr. Patricio Silva indicó el reingreso a la clínica con diagnóstico de peritonitis postoperatoria por obstrucción intestinal, señalando que el paciente debía ser reoperado inmediatamente; sin embargo, solo 48 horas después le solicitaron que operara al enfermo; esto debido a que el médico de don Eduardo Frei no creyó en este diagnóstico y necesitó tiempo de evolución y exámenes confirmatorios para avalar el certero diagnóstico clínico del Dr. Silva, realizado 48 horas antes, todo esto con consecuencias nefastas para el paciente.

La acusación también dice “y por la factibilidad de la introducción paulatina de sustancias tóxicas no convencionales, por la aplicación de un producto farmacológico no autorizado, denominado “transfer factor”.

Ya el país debiera saber que el peritaje chileno que demuestra talio y gas mostaza fue desacreditado por expertos y ningún peritaje posterior ha demostrado esos elementos como causa de muerte. Asimismo, se debiera saber a estas alturas si el “transfer factor” tiene toxicidad y quién fue el que se lo indicó al paciente.

Para enlodar la imagen del Dr. Silva han señalado su asistencia a la Escuela de las Américas el año 1966, pero no señalan que estuvo una semana en Panamá, que fue a un congreso médico de las Fuerzas Armadas, y menos señalan qué Presidente de la República de Chile firmó el convenio para que militares chilenos asistieran a dicha escuela. Además, lo asocian con la CNI por estar en comisión extrainstitucional, pero no tienen la capacidad de aclarar que era para estar a cargo del servicio médico de la Capredena.

A pesar de todos los antecedentes, mientras cierta parte de la familia insiste en que está acreditado el asesinato y la Democracia Cristiana, por su parte, suspende a un militante que ni siquiera ha sido procesado en el caso, el periodismo chileno no ha sido capaz de realizar un reportaje a fondo con toda la verdad del caso. Qué falta le hacen a nuestro país honestidad, valentía y ética.

Carta al diario El Mercurio del Dr. Luis Felipe Silva
Hijo de Patricio Silva Garín