¿Por qué nos gusta el fútbol? Porque es inevitable. Es inexplicable. No es imaginable una vida sin la pelota rodando. No en la mía al menos.

¿Por qué nos gusta el fútbol? Porque une. Hermana. Gracias a la pelota los tímidos tenemos amigos. Gracias al balón tenemos un oficio privilegiado. Vemos fútbol. Hablamos de fútbol. Escribimos de fútbol. Viajamos a todos lados por el fútbol. Somos testigos de triunfos y fracasos. Educamos a nuestros hijos. La pelota nos otorga el mejor trabajo del mundo. Gracias fútbol.

¿Por qué nos gusta el fútbol? Porque la ilusión es el único motor incombustible. El honor y la gloria la única recompensa válida. Porque el fútbol nos permite soñar, palpitar y no penar. Y que bien nos hace, a veces, no pensar. Sólo dejarlo fluir.

¿Por qué nos gusta el fútbol? Porque nos criamos en una casa, en un hogar, en una familia, donde estaban todos los colores. Albirrojo, azul, cruzado, colorado, blanco, negro, rojinegro. A quién no le gustaba el fútbol lo mirábamos con desconfianza. Inconcebible no sentir algo por la pelota. Para mí alguien que no le gusta el fútbol no es confiable. Un talibán. Lo reconozco.

¿Por qué nos gusta el fútbol? Porque acá, en Buenos Aires, una de las ciudades más futboleras del planeta, veo a cientos y miles de chilenos que viajan a ver un partido. Pero es mucho más que eso. Viajan a creer. Al final, si este jueves se gana o se pierde, en el próximo partido de la Roja me seguiré encontrando con rostros, conocidos y desconocidos, siguiendo la luna. La Luna roja. Porque al final el resultado siempre importa, pero nunca es lo que más importa.

¿Por qué nos gusta el fútbol? Porque con Curicó Unido viajé a todos lados con mis abuelos. En el bus de los jugadores. Con los hinchas. La primera vez que fui a Santiago fue a un empate 1-1 con Magallanes. Porque vi un gol de chilena de Lucho Martínez a la UC en Santa Laura. Porque en Santa Cruz nos quebraron los vidrios del bus. Porque ganamos en Los Andes a Cobreandino y un vecino fue con la guagua al estadio y la lanzó al aire para festejar el gol del Polaco Villarroel. Porque en Linares le hicimos siete a los locales jugando con camiseta de recambio azul. Porque también perdimos y regresamos todos en silencio. Porque igual que los hinchas que observo desde la ventana del hotel, también viajé con lo justo, convencido que mi equipo le iba a ganar a todos.

¿Por qué nos gusta el fútbol? Porque no se puede vivir de otra forma. Yo lo pregunto al revés. ¿Por qué no nos gustaría el fútbol, si nos hace tan felices, si nos permite creer en imposibles, si nos vincula con la familia, si nos regala amigos para siempre? ¿Por qué no nos gustaría si es el juego más lindo del mundo?

Este jueves juega Chile con Argentina a las 20.30 en la cancha de River Plate. Ahí estaremos. Como siempre. Porque nos gusta el fútbol. Dulce condena perpetua.

/Columna de Cristián Arcos para As Chile