Con todo el respeto y aprecio que me merece el expresidente Lagos, discrepo de su posición en cuanto a la destitución de los comandantes en jefe. No está en duda que es el Presidente quien manda, pero también él debe estar sometido a la institucionalidad democrática; y es sano que su poder sobre las FF. AA. no sea omnímodo, para evitar así que mañana pudiera imponerse la pasión o la ideología. El decreto fundado no impide la decisión presidencial de despedir a un comandante en jefe, es solo una mínima muestra de respeto hacia otro poder del Estado al que se le informan los motivos de tan drástica resolución.
Por otra parte, la institucionalidad de las FF.AA. no debería estar sometida a los vaivenes de la contingencia, menos cuando campea la idea que urge subordinarlas a un abstracto “poder civil”. Pareciera que muchos consideran que en la sociedad existen dos poderes en pugna: el civil y el militar, y no solo un poder nacional al que todos concurrimos con nuestro esfuerzo.
Por último, no debemos olvidar que los mismos que ayer defendían el decreto fundado para reemplazar a los comandantes en jefe y al director general de Carabineros, hoy claman por su derogación.
Carta al diario La Tercera de Miguel A. Vergara Villalobos, ex comandante en jefe de la Armada