“Los combustibles seguirán cayendo al menos hasta fines de febrero”. Esa fue la proyección que hizo este miércoles el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, quien confirmó que “vamos a tener siete caídas consecutivas de precios de combustibles”.

Así, calculó que “desde su punto más alto, en fines de octubre pasado, tenemos una caída de $70 acumulado para mañana en la gasolina 93 y podemos proyectar que a principios de marzo vamos a tener $100 de caída en los combustibles (desde octubre a dicha fecha)”.

Por lo anterior, el ministro reveló que esos $70 de baja que se registran al día de hoy “significan un ahorro mensual, para un auto que recorre del orden de 1.500 kilómetros mensuales a 12 km/lt, de $100 mil al año por la caída de las bencina”.

Por ello, si se consideran las próximas siete bajas, “para el mismo recorrido habrá un ahorro de $150 mil al año”, dijo Larraín.

Sin embargo, el secretario de Estado no sólo se refirió a los beneficios directos que genera la caída de los combustibles, sino que también explicó cómo dicha baja afecta a la inflación y, por ende, a la UF.

“El cálculo que hemos hecho es que lo que han caído las gasolinas desde octubre significa 0,2 puntos menos en el IPC anual (…) si siguen las caídas vamos a tener un acumulado de 0,5% de menor inflación”, destacó el ministro.

Y agregó: “En Chile hay más de un millón 500 mil créditos hipotecarios (…) Si se cumple esta caída de siete semanas la UF va a ser $166 menos que si no hubiera habido esta caída”.

“Eso significa, para una persona que debe pagar un crédito hipotecario de 12 UF que es más o menos el promedio, un ahorro de $20 mil por año”, calculó el ministro.

Respecto a las razones que hay detrás de la baja en las bencinas y el diésel, Larraín señaló que “la OPEP trata de contrarrestar la caída mundial que ha habido de los precios del petroleo”.

“Pero hay un país que ha desarrollado una nueva técnica, que es Estados Unidos, que es el fracking a permitido hacer competitivos combustibles que antes no se podían explotar. Eso ha permitido un aumento muy significativo de la producción y una reacción mucho más rápida, que es lo que está detrás de la caída de los precios de los combustibles”, concluyó.

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