Este año se ha considerado como decisivo para que el gobierno del Presidente Sebastián Piñera saque adelante sus reformas y también es clave para la oposición. En la ex Nueva Mayoría ya se comenta que en los próximos meses se debe generar un proyecto común que logre unir al bloque. Y en el oficialismo esperan avanzar -y aprobar- cambios en el sistema tributario, de pensiones y en las Isapres. Todo esto en 2019, el último año sin una elección -municipal, de gobernadores o parlamentaria- de por medio.

Los desafíos surgen en medio del cambio de los liderazgos en el Congreso. Atrás quedarán los 10 meses en que Carlos Montes y Maya Fernández -ambos socialistas- estuvieron a la cabeza del Senado y la Cámara respectivamente. Y en su reemplazo llegarán en marzo a la testera del Congreso el senador Jaime Quintana (PPD) y el diputado Gabriel Silber (DC).

El año pasado las expectativas de la oposición estaban centradas en Montes por su experiencia en las comisiones de Hacienda y Educación, además, por el rol que jugaría en la rearticulación de la centroizquierda y en el diálogo con el gobierno. Pero ya durante los primeros meses el liderazgo del senador socialista se identificó con el ala “dura” de la oposición.

Luego de que la administración de Piñera cumpliera 100 días, Montes realizó un balance de la gestión apuntando a una “sequía legislativa”. Y durante su cuenta pública del 17 de julio afirmó que el gobierno “ha tardado algún tiempo en organizar su agenda central”. Asimismo agregó que “es importante reiterar que el Congreso Nacional es el lugar donde debe realizarse ese debate y tomarse las decisiones”.

Ya en noviembre destacó el crecimiento económico como una debilidad del gobierno. “Este frenesí de reformas responde a la debilidad del gobierno en materia económica”, dijo Montes a La Tercera.

Desde el gobierno reconocen que no hubo una “mala relación” con el presidente del Senado, sino que las diferencias se generaron a nivel institucional con el Partido Socialista, puesto que en el Ejecutivo se percibe la relación con la colectividad como menos colaborativa que la que se sostuvo con la DC y el PPD.

Distinto será el caso de Jaime Quintana, dicen en el oficialismo y en la oposición. Si bien es considerado de un sector más de izquierda en el PPD y le pesa el haber acuñado el término “retroexcavadora”, su camino tendría un enfoque similar al del senador Lagos Weber, quien destacó por su tono más dialogante.

“Hay que entender que la oposición tiene mayoría en el Senado pero eso no implica que lo transformemos en una trinchera. La trinchera de la oposición son los partidos, no el Senado. Por lo tanto, el gobierno siempre nos va a encontrar abiertos a la conversación y dispuestos a mejorar sus proyectos en beneficio del país. Pero el gobierno no puede olvidar que para conversar se requiere respeto, por lo cual espero que durante el próximo año no volvamos a escuchar al Presidente refiriéndose a nosotros como antipatriotas o como enemigos, porque esa lógica discursiva no aporta en nada”, dice Quintana a “El Líbero”.

Incluso en el gobierno aseguran que durante el 2018 se vieron las primeras luces que demostraron la disposición a colaborar de parte de Quintana. Prueba de ello, según explican, fue su respaldo a la nominación de Ángela Vivanco en la Corte Suprema. “Es probable que no tenga una mirada progresista, pero de ser aprobado su nombramiento no es para hacer política, sino para impartir justicia”, dijo en junio el senador.

Y ese no ha sido el único gesto que desde el gobierno han visto con buenos ojos, además, explican que han percibido un “apertura” y “disposición” por parte del senador por La Araucanía para colaborar en esa zona.

Además, en la oposición describen que Montes habría intentado generar unidad en el bloque, lo que finalmente “no fructiferó”. Ejemplo de ello, destacan, fue el encuentro que impulsó en el ex Congreso en agosto pasado para debatir la reforma tributaria del gobierno. Allí, el senador encabezó la reunión con ex ministros y técnicos de la oposición, momento que congregó a las distintas fuerzas del sector.

“Montes hizo cuestiones relevantes, en algún momento casi logró los primeros acuerdos de la oposición”, sostiene un alto dirigente del PPD. Y ese punto será el que -explican- deberá retomar y transformarse en uno de los principales ejes del liderazgo de Quintana en el Senado.

“El presidente del Senado puede y debe ayudar a la articulación y unidad de la centroizqueirda, sin transformarse en una trinchera de la oposición”, dice el senador Quintana.

En la Cámara de Diputados, en tanto, la gestión de la diputada Maya Fernández estuvo en la línea de Montes. Siempre con un tono crítico hacia el Ejecutivo. A solo un mes de estar a la cabeza de la testera señaló en La Tercera que “hasta ahora hemos tenido grandes anuncios (del gobierno) en distintas áreas, pero no hemos tenido proyectos de ley”. Y durante la cuenta pública tuvo palabras para las comisiones impulsadas por el gobierno. “La unidad y los acuerdos son posibles en esta casa de la democracia, así ha sido en el pasado reciente y así seguirá siendo”, dijo en julio.

Pero en marzo de 2019, quien llegará a reemplazarla, el DC Gabriel Silber optaría por una vía prodiálogo según explican. Y apuntará por el mismo camino que ha seguido su partido con el gobierno. Incluso, a fines de octubre el diputado junto al presidente de la colectividad, Fuad Chahin, asistieron a La Moneda para conversar con el ministro Segpres, Gonzalo Blumel. En esa reunión acordaron trabajar en propuestas tributarias y de pensiones. De, hecho la colectividad le entregará este martes al gobierno sus propuestas desarrolladas por un grupo de técnicos ligados a la DC.